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domingo, 3 de junio de 2012

Arte Románico


Arquitectura Románica: El Románico va adoptar muchas formas dependiendo del país siendo una manera de riqueza y variedad. Las plantas de los edificios suelen tener cruz latina  de 3 o 5 naves de crucero bastante pronunciado, este podía estar dividido en otras 3 naves. La cabecera alberga pequeñas capillas llamadas absidiolos que servían para desarrollar las liturgias sin interrumpir. La nave central constaba con un cimborio en forma de torre. Las naves se forman por detrás de la central, con la finalidad e permitir movimiento sin interrumpir culto. El materia constructivo esencia era la piedra cortada en sillares regulares. Los muros rellenados con menor calidad como pero bien asentados, que permitían poca luminosidad. Los espacios se cubren con bóvedas de cañón reforzadas con arcos fajones, permitiendo segmentación en varios tramos. En el exterior se encuentran contrafuertes sosteniendo el peso. Además recorre a los arcos formeros para el eje longitudinal de la nave, empleando una bóveda de arista formada por intersecciones de dos bóvedas de cañón que dan al ábside que cubra con bóveda de horno. El elemento sustentante por excelencia el pilar de sección circular o cruciforme adosado a columnillas denominadas baquetones. La decoración es otro elemento de importancia donde abundan elementos geométricos, rollos, punta, bolas...etc.

Escultura Románica: Es una escultura primitiva a la hora de captar movimientos, emociones y formas con una técnica pobre las portadas y capiteles son los lugares preferidos para su desarrollo su técnica va mejorando por la influencia romana, se tiene que adaptar a la arquitectura en las jambas y el parteluz predominan las figuras verticales y dintel con isocefalia, arquivoltas decoradas con círculos y motivos vegetales, la figura mas grande es la mas importante los tímpanos tienen una función didáctica Ej. Tímpano de la portada de la catedral de Jaca, portada del templo de la magdalena, Pórtico de la gloria santiago de Compostela 

Pintura Románica: La pintura se adapta a la forma de los ábsides la temática es didáctica y religiosa, la influencia de la pintura es bizantinas arte clásico y arte hispanomusulmán en España, la técnica de la pintura es al fresco sobre el muro con cal y arena antes de que se seque, se caracteriza por la líneas que usan para los contornos para detallar los elementos y dar volumen, Representa un mundo sagrado escenificando mucha simbología Ej.: Pantocrátor de maderuela y pantocrátor del templo de Sant Climent De Taüll.

Arte hispano-musulmán


El arte hispano-musulmán nace de uno de los mayores imperios de historia y se basa en la religión islámica. Su libro es el Corán y se combina con la tradición islámica, en la que alá es el único Dios y Mahoma es su profeta, este libro tiene catorce capítulos que se denominan azoras y aleyas.

La arquitectura musulmana se caracteriza por sus superficies planas y la búsqueda de volúmenes nítidos, junto al empleo de la cerámica y la importancia de los patios con agua. Además están hechas yeso, ladrillo, mampostería y madera, con muros gruesos combinados con columnas, pilares y pilastras, observando capiteles influenciados de épocas anteriores. Los arcos pueden ser de herradura, mocábares, lobulados, mixitilenos, superpuestos y entrelazados, que se combinan con las cúpulas representantes de la esfera celestial. Por su parte, las bóvedas de cañón y gallonadas se combinan con los arcos anteriores, siendo esta vez la decoración la encargada de ocultar materiales pobres gracias a la epigrafía, la lacería y la decoración vegetal en el ataurique. No hay motivos decorativos porque Alá y Mahoma solo se representan con su nombre.

La edificación religiosa principal es la mezquita destinada a la oración, que presenta varias partes:
-          Alminar: minarete.
-          Satin: patio rectangular.
-          Haram: sala de oración.
-          Quibla: sala orientada a la meca.
-          Mihras: nicho en la quibla.
-          Macsura: entre el mihrab y los fieles.
-          Madrassa: escuela coránica.

En las edificaciones civiles encontramos el palacio, la ciudad-palacio y el palacio-villa, que se construyen para luchar contra los visigodos en el año 711. En la etapa cordobesa (VIII-X) se construye la Mezquita de Córdoba, en el siglo XI La Alfajarería de Zaragoza, en el siglo XII  XIII con los almohades y almorávides se construye la Alcazaba de Málaga, y en el periodo nazarí (XIV-XV) se construyen la Alhambra y el Generalife.

El Renacimiento en Italia y España

Arquitectura renacentista en Italia

La arquitectura renacentista en Italia tiene una serie de características en común, como son: las plantas basilicales, de cruz griega y cruz latina; los soportes de órdenes clásicos, como las columnas y las pilastras; el empleo e materiales pobres como la madera y el ladrillo,  la cúpula sobre pechinas; y las bóvedas vaídas, de madera, casetones y de cañón.

En el Quatroccento (XV) destacan autores como Brunelleschi (Catedral de Florencia), Michelozzo Michelozzi (fachada predominante de la época), Hermanos Majano (obras para las grandes familias), Alberti (Palacio Rucellai).  Todos ellos tienen en común el empleo de cúpulas rematadas con linterna sobre el tambo cilíndrico poligonal, que se combina con sillares clásicos, almohadillados y rústicos. Entonces, aparecen vanos adintelados o abovedados, que pueden ser de especie dovelar. Los frontones son clásicos y partidos, las fachadas tienen influencia barroca, y los pisos se realizan en alzado con balaustre.y


Pintura renacentista en Italia

Durante el Cinqueccento (XV) aparecen artistas como Fran Angelico, Filipo Lippi y Piero della Francesca. Estos artistas se caracterizan por el empleo del espacio y la composición envueltos en perspectivas lineales, que presentan gran influencia de la escultura. Se encargan de realizar retratos variados y realistas, de colores suaves y dorados, tanto en las figuras religiosas como en la representación de figuras, tiernas y dulces, que resaltan las formas geométricas y la luz blanquecina y suave.

En la segunda mitad del siglo XV aparecieron autores como Boticelli (Alegoría a la primavera), Perugino (Entrega de las llaves a San Pedro), Pinturiccio, Mantegna (El Cristo muerto) y Bellini. Todos ellos realizan figuras elegantes de cuerpos agitados, que contrastan con las figuras femeninas bellas y cándidas. Se representan obras referidas a la mitología y la religión, con gran efecto plástico y la influencia de la técnica “soto in su”. En definitiva, son creadores de fábulas paganas dentro de un dibujo de gran movimiento.

Durante el Quattroccento aparecen Leonardo (La Virgen de la Cueva), Rafael (El Parnaso) y Miguel Ángel (Capilla Sixtina). Todos ellos se especializan en la mayoría de las técnicas, por lo que se pueden permitir dar gran realismo, movimiento, color, profundidad, perspectiva y expresionismo a sus obras.

El manierismo será una corriente en la que destacarán principalmente Tizziano (Venus dormida) y Tintoretto (Traslado del cuerpo de San Marcos). Estos pintores aplican técnicas pastosas de pinceladas sueltas, que provocan gran sentimiento dramático y expresionismo en las figuras. Se caracterizan por la negrura de sus obras, que además presentan gran profundidad y perspectiva.


Escultura renacentista en Italia

La escultura renacentista italiana se caracteriza por la influencia clásica que presenta, es decir, son obras realistas e idealizadas que buscan una escultura exenta y de relieve, sin olvidar el gran valor estético. Los temas principales son el religioso, el mitológico y el pagano, de los que nacen obras de mármol y bronce con gran belleza en las formas. Como innovación aparecen: el busto-retrato, la escultura ecuestre y el desnudo.

El Quattroccento se desarrolla en Florencia con artistas como Ghiberti (Puertas del Baptisterio de Florencia) y Donatello (El David y San Jorge). Ambos se caracterizan por la idealización y el realismo en figuras desnudas o vestidas, que se elaboran en mármol y el bronce empleando la técnica del “schiaciato” con gran perspectiva. En el caso de Ghiberti, comienza su gran obra cuando se le encargan las segundas puertas del Baptisterio de Florencia, en las que elabora escenas del Antiguo Testamento, que más tarde cuando le encarguen las terceras puertas, se convertirán en escenas del Nuevo Testamento, con menor tamaña y dando importancia a la interacción de las figuras.

Durante el Cinqueccento, desarrollado en Roma, aparecen artistas como Miguel Ángel (La Piedad), Benvenutto Cellini (Perseo) y Juan de Bolonia (Mercurio). Todos ellos buscan la belleza perfecta, la monumentalidad y la espiritualidad de las figuras, viéndose influenciados por el maierismo y el carácter orfebre. Destaca la elaboración de fuentes como ornamentación de jardines, sepulcros y, en general, obras idealizadas.

Arquitectura renacentista española

Las relaciones con Italia que había durante el Renacimiento, como los artistas italianos que trabajaban en España o los artistas españoles que se instruían en Italia, fueron las principales causas de que el arte renacentista llegase a nuestras tierras, que todavía, presentaban gran arraigo a la religión, y los artes gótico y mudéjar. El Renacimiento español se desarrolla en los tres tercios que comprenden el siglo XV, y son: el Plateresco, el periodo Purista y el Periodo Trentino.

Durante el Plateresco aparecieron artistas como Lorenzo Vázquez de Segovia (Cogollado de Guadalajara), Machuca (Palacio de Carlos V), Diego Siloé (Escalera Dorada) y Juan de Valdevira (Catedral de Jaén). Durante este periodo las labores orfebres se realizaban sobre plateros con cierta dualidad formal, y añadiendo ornamentaciones góticas, junto a medallones grotescos y columnas abalaustradas. También puede apreciarse la influencia de Bramante en las plantas circulares con superposición de órdenes clásicos. Por otra parte se encuentran las bóvedas vaídas con arcos superpuestos, y la decoración de talantes y cariátides, que hacen más visible la mezcla entre artes. Durante este periodo los pedestales son esbeltos y presentan doble entablamento a la manera Brunelleschi. Finalmente, se elaboran sillares almohadillados junto a la finura de los motivos decorativos.

Sin embargo, durante el periodo Purista se intenta resaltar las líneas puras de la arquitectura; y durante el Periodo Trentino, aparece como innovación el capitel norteño. Durante esta etapa destacan Bautista de Toledo y Juan de Herrera, que elaboran el Conjunto del Escorial de manera sobria y poco ornamentada, en la que se comprenden tres partes distintas: el Palacio Real, la Cripta y la Capilla.

Escultura renacentista española

La escultura renacentista española se caracteriza por el empleo de la temática religiosa, en la que destaca lo expresivo directo y sencillo. Las obras se realizan sobre mármol, bronce y madera, con la técnica del “stofado”, empelando el alabastro solamente para los sepulcros.

En el primer tercio del siglo XVI destacan autores como Fancelli (Sepulcro de los RRCC), Vigarny (Trasaltar mayor de la Catedral de Burgos), Bartolomé Ordoñez (Sepulcro del Cardenal Cisneros), Vasco de Zarza (Sepulcro de Don Alonso en Toledo) y Diego Siloé (Relieve de San Juan Bautista). En esta etapa los sepulcros se realizaran al estilo Fancelli, de forma minuciosa. En lo retablos destaca la actitud natural y  las formas suaves, con gran movimiento, espiritualidad y dulzura.

En la segunda mitad del siglo XVI aparece Alonso Berruguete (Retablos de la Catedral de Toledo) y Juan de Juni (El Santo Entierro), que destacan por el empleo de escorzos y la energía en brazos y piernas. Se rompe con el frontalismo, creando figuras movidas que dialogan y se entrelazan entre sí. Todas ellas forman formas angustiosas, inestables y retorcidas, que poco a poco se alargan y estilizan.

En la tercera mitad del siglo XVI aparece Gaspar Becerra (Retablo en la Catedral de Astorga) y Los Leoni (Sepulcros de Carlos I y Felipe II). En esta etapa es indispensable el empleo de la monumentalidad y la belleza, en figuras de anatomía perfecta que buscan la quietud y la calma. En definitiva, son figuras musculadas y sin energía, que protagonizan retratos heroicos a imitación de los que se hacían en la era romana.

Pintura renacentista flamenca

Rubens, autor de “Rapto de las hijas de Leucipo”, es un autor manierista e italianizante que se ve influido por la ampulosidad de las obras de Miguel Ángel. Sus pinceladas son amplias, con colores venecianos, que provocan ambientes mitológicos formados por composiciones y figuras bellas a la manera de Rafael. El tema principal es el histórico-alegórico, de ambiente dinámico y con la aparición de las diosas del Olimpo, que se desarrollan entre una luz brillante con gran expresividad.


Van Dyck, creador de “La Virgen del Rosario”, fue un discípulo de Rubens que se centró en la elaboración de pinturas elegantes referidas a la aristocracia. Sin embargo se caracteriza, además de por la luz brillante y el aspecto delicado, directo, fino y colorido de las figuras, por la realización de figuras afeminadas que ahora tienen las formas más estilizadas. En cambio su discípulo, Joardens, fue un pintor mayormente popular y mitológico, que se encargó de elaborar obras de pinceladas duras y superficies suaves, como: “El rey bebe”.

















sábado, 2 de junio de 2012

Francisco de Goya


Francisco José Goya, pintor y grabador español, nacía en Fuendetodos a la fecha de 1746. Este artista fue el más importante de su época, y el precursor de la revolución en el arte con la aportación de técnicas que llamaban al impresionismo. 


A pesar de que el joven pintor había estudiado con su padre el oficio de dorador, decidió seguir su vocación hacia la pintura, lo que le llevó a trabajar con Francisco Bayeu y a casarse con su hija. El pequeño aprendiz trabajó en la Fábrica Real de Tapices, donde elaboró 63 cartones, en su mayoría, de escenas idílicas y de la vida diaria, con colores claros y vivos, llenas de alegría y romanticismo. A partir de hay, Goya comenzó a pintar obras religiosas que le dieron gran prestigio y le abrieron las puertas de la Academia de San Fernando en 1789, que más tarde le condujo a trabajar en la corte de Carlos IV, para el que pintó La familia real de Carlos IV, en la que plasmó con cierta crítica y realismo a los personajes protagonistas.


Goya trabajó como retratista para la familia real y para la aristocracia madrileña, como puede apreciarse en el retrato de La condesa de Chinchón o La maja desnuda; sobre esta última se piensa que es una representación de la duquesa de Alba, con quien el artista mantenía una relación. Ambas, se caracterizan por las líneas generales que presentan y su atento estudio de las posturas y las expresiones, así como los contrastes de luces y sombras que realzan la figura del protagonista.


Ya en 1799 el pintor comenzaba a elaborar obras críticas sobre la sociedad civil y religiosa de la época. Dichas obras se elaboraron en grabados como el de Los caprichos y en 82 aguafuertes elaboradas por el artista. En esta serie de cuadros comienzan a aparecer personajes extraños y desagradables, que mostrarán el lado más truculento del artista. En esta etapa, y con mayor elegancia, decora la Ermita de San Antonio, con gran escenografía.

En 1808, con la invasión de Francia, el artista mantuvo su puesto en la corte de José Bonaparte; sin embargo, esto no le impidió que mostrase el peor lado de la guerra y de sus combatientes, creando obras como El dos de mayo o Los fusilamientos del tres de mayo, donde podemos observar la crueldad y la brutalidad que se vivía en la capital durante estos tiempos. Sin embargo, su índole afrancesada y el trabajo en la corte del monarca francés, le llevaron a retirarse con la llegada de Fernando VII y la Restauración. A partir de ahí comenzamos a observar como el artista envejece, se queda sordo, se retira a la vida pública y pasa sus últimos días en una casa que decoró con numerosas obras alegres y decorativas.

El arte de los "ismos"


1. Impresionismo

El Impresionismo supone para el arte una dinámica de renovación, que a pesar de su corta duración, se empapa de los nuevos conocimientos científicos para hacer que la pintura se conciba como un proceso de investigación, que es principalmente directa y al aire libre. No existe n tema concreto, porque si la pintura está bien hecha, es indiferente. Se interesan por los reflejos, el aire y la luz. Realizan pinceladas rápidas y sueltas, que crean cuadros alborotados. Los colores son luminosos, evitando el negro y la preocupación por la composición.

Monet (Impresión: Soleil levant), es uno de los mayores representantes, que se centra en temas como las hojas, el agua, las nubes, el humo y las nieblas. Tiene pincelada rápida y nerviosa con gran estudio de las horas del día. Realiza numerosos cuadros de la catedral de Rouen.

Degas realiza un dibujo más preciso, centrándose en bailarinas, planchadoras y zurcidoras, a las que pinta con luz artificial y empleando técnicas de pastel, óleo, estampación y monotipos.

Renoir pinta fiestas populares con perspectiva aérea, y estudia la luz del sol en cuerpos femeninos desnudos de influencia rubeniana. Destaca: “Las bañistas”.

Manet creará obras que causen escándalo en su época, como la sensación de abocetamiento y la distribución de luces y sombras en sus cuadros, que además, presentan colores planos. Elabora: “El balcón verde”.

2. Neoimpresionismo

El Neoimpresionismo es el arte de aquellos que quieren resolver los problemas de la luz y el color de forma más científica, originando la técnica “divisionista” de pinceladas a base de puntos de clores que se mezclan en la retina del observador. Los mayores representantes son Seurat (Un domingo en la Grande Jatte) y Signac, ambos líderes del movimiento, con pinceladas más o menos exactas.

3. Postimpresionismo

El Postimpresionismo es el arte de aquellos pintores que reaccionan contra el Impresionismo acusándolo de preocuparse solo por lo fugaz. Pretenden dar a la pintura un sentido más trascendental que el mero estudio de la luz y el color, por lo que se preocupan por el espacio y la composición.

Toulouse-Lauretec realizará estudios psicológicos de bailarinas y prostitutas y grabados, a causa de la influencia que recibe de las estampas japonesas. Sobretodo retratará a la bailarina Yvette.

Gaugin (El sueño) se caracteriza por su empleo de colores planos y arbitrarios, con gran valor decorativo y simbólico. Busca la pureza primitiva de Tahití y las islas Marquesas. Expresa lo mágico y trascendente. Sus colores planos dan un nuevo valor al espacio.

Van Gogh (Habitación de Van Gogh) será un admirador de los impresionistas franceses y buscará la luz, aunque a pesar de su enfermedad tenga que exaltar las pinturas con bastante violencia. Esta, se refleja en sus colores y pinceladas sinuosas que revelan s drama interino, preparando el camino al impresionismo.

Cezanne hace un estudio racional de las formas pretendiendo abolir las diferencias entre dibujo y color. Emplea la realidad para analizarla y sintetizarla, buscando relaciones espaciales y la organización racional de la superficie del cuadro. Al analizar las formas naturales las reduce a tres formas básicas: cilindro, cono y esfera. Por otra parte sintetiza la realidad en estructuras de cubos planos y anchas superficies, que abren el camino del cubismo. Su obra se basa en bodegones, bañistas, jugadores de cartas y paisajes.

4. Simbolismo

El Simbolismo es el movimiento de aquellos que reprochan al Impresionismo su falta de contenido poético. Este movimiento devuelve el gusto por lo medieval, lo mágico y los sueños, en un ambiente de positivismo característico de los finales del siglo XIX.          
              
Los autores principales serán: Puvis de Chavannes, Gustave Moreau y Odilon Redon, que revalorizan la pintura mural y emplean temas místicos y oníricos, admirados por los surrealistas. Realizan obras como: “Pobre Pescador”, “Aparición” y “El ojo”.

5. Fauvismo

El Fauvismo es el primer estilo pictórico del siglo XX. A diferencia del Impresionismo que refleja las impresiones del exterior, los fauves quieren expresar las sensaciones internas del artista. Son individualistas y tienen una visión optimista de la vida, reflejada con colores alegres y puros colocados arbitrariamente.  El mayor representante de este movimiento será Matisse. Que realiza el espacio organizado con amplias superficies de colores contrastados. La perspectiva desaparece y las distancias se expresan por colores. También es un excelente dibujante, de líneas puras con gran ritmo, como puede apreciarse en “Música”. Este artista será precedido por Derain y sus paisajes urbanos desde un punto de vista amplio con colores arbitrarios, y Valminck con cuadros apasionados y vibrantes, de gran expresividad colorística.

El Barroco en Italia y España


Arquitectura barroca italiana

La arquitectura barroca italiana se caracteriza por su gran movimiento. Además emplea atlantes, cariátides de influencia clásica, columnas salomónicas y pilastras, como elementos sustentantes. La cubiertas son abovedadas y se combinan con las cúpulas. Es una arquitectura de muros gruesos apoyados en soportes, con entablamentos decorativos. Domina la curva sobre la recta y los frontones se parten. Existe una gran obsesión con la perspectiva, por lo que se ensanchan las ciudades y se crean más edificios públicos, aprovechando los desniveles de las colinas para crear escaleras monumentales. 

En el siglo XVII aparecen artistas como Carlo Maderna (Catedral de San Pedro de Roma), Bernini (Baldaquino de San Pedro) y Borromini (Iglesia de Santa Inés). Todos ellos se caracterizan por el empleo de formas nerviosas en una arquitectura de carácter decorativo, donde las obras presentan gran escenografía y elementos decorativos. Hacen que la arquitectura cobre elegancia y de importancia a sus cuerpos centrales, aportando la creación de cúpulas y columnas paladinas, que aportan un mayor equilibrio y severidad.

En el siglo XVIII aparecen artistas como Salvi (Fontana de Trevi), Longui (Santa María de la Salud) y Juvara (Palacio de la Madamma). Estos artistas realizan una obra decorativa basada en el colosialismo y la monumentalidad, con columnas paladinas que llevan volutas, y nuevas cúpulas esplendorosas de gran movimiento.

Escultura barroca italiana

La escultura barroca del siglo XVIII, presenta obras orientadas al sentido religioso de la mística y la ascética. Son obras de gran realismo y pasión, que presentan simetrías diagonales que juegan con escorzos y contornos discontinuos. Es una escultura de gran movimiento activo, donde las figuras son dinámicas, abiertas y expresivas. La luz y la policromía dan un nuevo toque a los distintos tipos de mármol, dando mayor aspecto mitológico y religioso. El artista más destacado de la época fue Bernini, que elabora numerosas obras, cada una con sus características distintas.

- "Apolo y Dafne": presenta una obra de figuras clásicas y movidas, que interaccionan entre sí con gran movimiento fugaz y airoso en sus cuerpos curvados. 

- "Éxtasis de Santa Teresa": una obra de gran expresionismo, donde se representa a la Santa en pleno "clímax", tras haber recibido un dardo dorado que le provoca ese éxtasis, ese placer de haber entrado en contacto con Dios. Podemos observar que el ángel presenta un rostro pícaro mientras observa a la Santa, que parece sentir una combinación entre dolor y deleite. Fue una obra encargada por la familia Cornaro, que también retratados de forma escultórica, observan la obra desde un palco.

- "Sepulcro del Papa Alejandro VII": se representa al Papa esperando a la fuerte de forma tranquila y natural, mientras reza. Podemos observar que se encuentra en un escenario, donde detrás de las cortinas de este mismo, aparece la división entre el mundo de los vivos y el de los muertos. Podemos apreciar, además del expresionismo, el simbolismo que aporta el reloj de arena, elemento que indica el rápido paso del tiempo.

- "Estatua ecuestre de Constantino": el artista se encuentra en plena edad madura, por lo que decide representar la mística pero de un modo más sencillo.

- "Fuente de los cuatro ríos": Se representan los ríos principales de la época en la Plaza Navona, estos son: Nilo, Plata, Indo y Danubio. Todos ellos van acompañados de figuras monumentales y colosales realizadas a la manera de la época, que se encuentran desnudas y rodeadas de animales que disfrutan a su alrededor.

Pintura Barroca en Italia

La pintura barroca italiana aparece en el momento donde el triunfalismo y el coleccionismo alcanzan su máximo auge, buscando la mayor sensibilidad de los fieles, junto a la monumentalidad y lo deslumbrante, que indican la afirmación del poder. Son obras que buscan la realidad de lo inmediato y cotidiano, que además critican la vanidad mundana y lo caduco de la belleza.

Caravaggio, realizador de obras como: “El tránsito de la Virgen”, “Vocación de San Mateo” y “Baco”, elabora obras de carácter realista y tenebroso, con ápices de idealización. Su iluminación es uniforme y compuesta de tonalidades armoniosas que aportan gran sensibilidad al cuadro, que por su parte, incluye arquitecturas falsas en las que se integran hombres atléticos. Es un arte acentuado, efecticista y teatral, con líneas diagonales y oblicuas que rechazan los contrastes y las estridencias, empleando la técnica de “la trope d´oleil”. Como este pintor destacan otros muchos, así, de la Escuela de Bolonia nacen Los Carraci; por otra parte se encuentra Ludovico Anibal con el Palacio Farnesio, Luca Giordiano con Santa María de Salute, y Agostino con su aportación en la Capilla Sixtina.

Arquitectura barroca española

La arquitectura barroca en España se desarrolla durante el siglo XVIII, resaltando las líneas sencillas y geométricas de la arquitectura. Es un estilo en el que dominan los materiales pobres, excepto en Galicia, que además añade molduras en los vanos integrados por baquetones. Además, presenta plantas sencillas y espaciosas, junto a fachadas decorativas de carácter geométrico, acompañados de la estípite vegetal, los balaustres y los florones con rocallas, muy típicos de la época. 

En la primera etapa del Barroco podemos destacar artistas como Juan Gómez Mora (Plaza Mayor de Madrid), Herrera el Mozo (Pilar de Zaragoza) y Alonso Cano (Catedral de Granada). Todos ellos se caracterizan por dar importancia a la decoración, que a veces incluye balconadas de hierro, campanarios y tejas policromas. Las calles se adornan con arcos de medio punto, y con sólidos pilares que se unen a plantas rectangulares, presentando siempre monumentalidad en el interior de las obras.

En la segunda mitad del Barroco destacan los Hermanos Churringuera (Trazado del Nuevo Batán, Colegio de Salamanca, Plaza Mayor de Salamanca), Pedro Ribera (Puente de Toledo), Narciso Tomé (transparente de la Catedral de Toledo), Fernando Casas y Novoa (Catedral de Santiago) y Sachetti (Palacio Real de Madrid). Todos ellos se caracterizan por la decoración de los edificios con horror vacui y cornisas voladas con abultamiento. Por otro lado se colocan los florones decorativos y las hornacinas ciegas o perforadas, que dan aspecto italianizante a las obras de granito y piedra. Además, podemos encontrar baloncillos sobre los apoyos. Los trazados son movidos y los frontones se parten.

Escultura barroca española

La escultura barroca española sigue la tradición renacentista hispana, es decir, emplea la madera policromada con la técnica del "estofado", y deja a un lado el mármol y el bronce. Es una escultura de carácter religioso, en la que desaparecen monumentos funerarios y conmemorativos. Otra de las influencias importantes es el espíritu exaltado de la Contrarreforma, que trae consigo obras destinadas a procesiones, con gran sentido teatral.

En Castilla destaca Gregorio Fernández por su elaboración de Dolorosas, Inmaculadas y Cristos. Estas obras son principalmente naturalistas con sentido trágico, de gran fuerza y vitalidad, que estudian la anatomía junto a ropajes quebrados, que crean efectos de luz y de sobra en las sábanas empleadas para cubrir.

En Sevilla destacan Montañés (San Isidoro del Campo) y Juan de Mesa (Cristo de los tres clavos), que realizan obras de ensoñación, mística y misterio, con gran dramatismo. Sus desnudos y ropajes son plegados, que provocan grandes contrastes de luz y cabelleras rizadas, en obras de gran fuerza y dramatismo donde se encuentra la perfección anatómica y la corona de espinas para los Cristos.

Granada acuna a escultores como Alonso Cano (La Virgen de la oliva), Pedro de Mena (Ecce-Hommos y Dolorosas) y la Familia Roldán (Nazarenos y Ecce-Hommos). Todos ellos se caracterizan por la combinación del manierismo, el Barroco y lo clásico, en obras donde los rostros se realizan con gran tratamiento dramático, mientras que las telas se encuentran plegadas. La penitencia y el misticismo, la minuciosidad y la intimidad, junto con la expresión afable, son predominantes en todas las obras de esta etapa. Además, vuelve a emplearse el contraposto y el revoloteo, junto a cabelleras densas y figuras airosas.

En Murcia destaca Salzillo (Inmaculadas, Dolorosas y Cristos), por sus obras realizadas en madera, que presentan dolor sin perder juventud y belleza. Continua empleando el contraposto y las delicadas facciones, que son incapaces de mostrar odio, aunque si fatiga. Predomina la flexibilidad del cuerpo y la creación de un Cristo más joven y apuesto.

Pintura Barroca en España

La pintura barroca en España se desarrolla durante el reinado de los Austrias, que a pesar de que acababan de salir de la crisis económica del siglo XVIII, apoyaban el gran desarrollo y riqueza de la Iglesia Católica. Estos hechos convierten a la pintura en un método didáctico que representa Vírgenes, Santos…, con gran realismo. Aparece el gusto por lo desagradable y truculento, representando cada defecto humano, incluso, se representan anomalías físicas o deformidades. Por otra parte, se representan las escenas de bodegón con personajes muy realistas que toman alimentos escasos y sencillos, junto a recipientes cerámicos. En cambio, el paisaje es un mero hecho decorativo al que no se le da importancia. Respecto a la técnica, la mayormente empleada es el óleo, pero en Italia se sigue empleando el fresco. Este arte se caracteriza por las pinceladas suelas en composiciones asimétricas, que provocan perspectivas aéreas y efecto escultórico.

En el Foco de Valencia cabe nombrar a dos artistas esenciales, el maestro y el discípulo, Ribalta y “El Españoleto”. Ambos recibieron influencia tanto de Espraña como en Italia, ya sea iniciándose en los claroscuros y el tenebrismo del manierismo, o en los fuertes contrastes de luz que ofrece la pintura veneciana, con gran realismo y detallismo. Las obras son esencialmente religiosas, predominando el tema de milagros y martirios, con violentos contrastes de luz que tienden a las composiciones complicadas. Por otra parte, destaca el gusto por lo popular y el expresionismo, que lleva a la deformidad de las caras. Realizan obras como: “Aparición del ángel a San Francisco” y “La Magdalena Penitente”.

En el Foco Andaluz destacan Zurbarán (Santa Casilda), Murillo (El Buen Pastor) y Valdés Leal (Retablo de Santa Ana). Son artistas que se centran en lo realista, místico y tenebrista, captando las calidades de los tejidos y los objetos cerámicos. Aunque a veces emplean pinceladas pastosas, suelen ser grandes dibujantes que realizan volúmenes y perfiles nítidos, en temáticas religiosas y de bodegones con naturalezas muertas. Además, va evolucionando a técnicas sueltas, ligeras y libres, hasta que llegan a la vaporosidad definitiva. Son artistas que rehúyen lo violento en Inmaculadas o figuras infantiles, pero que después se recrean en lo desagradable. Aparece sobretodo escenas costumbristas de dolor y miseria, que comprenden escenas dramáticas con gran luz dorada, colores cálidos y suaves, que a veces acompañan el  optimismo. En definitiva, son obras que, aunque coloristas, cuando representan las “vanitas” buscan demasiado los cadáveres en la putrefacción y los esqueletos, con elementos simbólicos de glorias efímeras y terrestres.

El Foco de Madrid se ve inconfundiblemente representado por Velázquez, un pintor Sevillano que evolucionará su arte durante tres etapas: la etapa sevillana, la madrileña y la de sus viajes a Italia. Es un artista que da importancia al dibujo, al volumen, a la temática popular, bodegones y naturaleza muerta. Emplea el claroscuro suave con colores marrones, luz unifocal y obras que modelan las figuras. A medida que evoluciona se empapa de la pintura del Greco y Tiziano, que le llevan a realizar pinturas de colores azules y plateados, que comprenden los primeros retratos de la familia real y los bufones. Más tarde, a medida que evolucionan sus estudios, realiza grandes producciones y retratos con figuras más expresivas. Aplica una nueva temática, suprime el fondo y los retratos se hacen elegantes y sencillos, logrando la atmósfera y profundidades espaciales. Finalmente, retrata el círculo papal mientras se preocupa por el expresionismo y el movimiento de los paisajes. Comienza empleando técnicas preimpresionistas de gran realismo y naturalismo, con colores muy suaves. Finalmente, mejora su técnica y realiza figuras integradas en el entorno de forma natural, con gran perspectiva en el área, la luz, el espacio, el ambiente y el tiempo. Realiza obras como: “Las Meninas”, “Las Hilanderas” y “El niño de Vallecas”. Este pintor influirá en artistas siguientes como Claudio Coello (Adoración de la Sagrada Familia) y Juan Cerreño de Miranda (La Monstrua).

Pintura Barroca Holandesa


La pintura barroca holandesa se desarrolló durante los siglos XVII y XVIII, época en la que se hace común el empleo de la grandeza artística, que busca la belleza pictórica y el retrato de la vida cotidiana junto a la naturaleza. Los artistas se especializan y obtienen grandes técnicas que aplican a su pintura religiosa y pública, donde aparece tanto el retrato de costumbres, como el bodegón o las escenas interiores. Además, se verán influenciados por el clasicismo de los Carracci y el realismo de Caravaggio.

Frans Hals, autor de “La Gitanilla”, elabora principalmente retratos corporativos de gremios o corporaciones, que aparecen en un ambiente vital y animado. Las pinceladas son libres, provocando manchas de color que se aproximan al impresionismo. Destaca por la iluminación de las manos y los rostros, en ambientes de momentos fugazes.

Rembrant, autores de “Mujer bañándose” y “Retrato de Saskia”, se caracteriza por emplear claroscuros y colores de poca fuerza que hacen que sus obras se envuelvan en un misterio. Este efecto lo consigue mediante la iluminación de zonas con potente luz. Es un importante retratista individual y corporativo, que también se autorretrata a sí mismo para observar sus sentimientos. A parte de sus retratos podemos encontrar obras referidas al antiguo testamento, que al igual que las demás, presentan calma, sobriedad y desorden.

Veemer, autor de “Mujer con jarra” y “La joven de la perla”, es un realizador de pinturas interiores que se desarrollan en ambientes cotidianos, sencillos y realistas. Veemer siempre pinta quehaceres tradicionales con personajes tranquilos y absortos, elaborados con pinceladas suaves y gran cromatismo. Sin embargo, lo más destacado de este pintor es el empleo del lirismo que provoca la luz diáfana y clara.




El Arte Romano

El arte romano fue el que desarrollaron los pueblos romanos durante el periodo de tiempo comprendido entre el siglo III a.C. y el III d.C. Es un arte que posee influencia griega y etrusca, que es anónimo y se encuentra al servicio del estado. Se dedicó a la creación de grandes ciudades a causa de la idea política romana, que además presentaba influencia militar en la arquitectura. 

La arquitectura presenta muros gruesos y bóvedas de cañón, arista y anular. Los materiales son la piedra en el opus quadratum, el ladrillo en el opus lateritium y el hormigón en el opus caementerium. Por otra parte se emplean la columna, el pilar y la pilastra empleando distintos ordenes, como son: el orden toscano con fuste listo y arquitrabes de dos o tres bandas, acompañados de basa etrusca y torno; y el orden compuesto con influencia corintia y volutas que además presenta una decoración no cónica.
La arquitectura religiosa presenta también influencia etrusca y griega, además de plantas rectangulares y circulares, como en el Panteón de Agripa. Por otro lado, se encuentra la arquitectura funeraria que presenta mausoleos del siglo III con forma piramidal y circular, como el de cayo Cestio; o los columbarios con nichos y lápidas escavadas en la tierra.  Además, encontramos una arquitectura civil en la que el foro se presenta como el centro de la actividad socio-económica, con casas de alquiler, domus y las viviendas de los patricios o villae. Todo esto va acompañado de una arquitectura pública cercana al foro, que presenta el teatro las termas y la basílica, además de monumentos decorativos como los altares (Arca Pacis), los arcos (Arco de Trajano) y las columnas ciclópeas con representaciones del emperador. Finalmente encontramos la arquitectura de ingeniería que nos muestra acueductos, calzadas y puentes.

La escultura romana tiene influencias griega, etrusca y de os “ios maiorum”. Esta escultura se elabora en mármol y bronce con la técnica del trépano, que consiste en realizar profundas incisiones que provoquen relieve y claroscuros, o realizar mascarillas de cera para después cubrirlas de mármol. Por otro lado encontramos el bulto redondo que se emplea tanto en bustos, cabezas y el cuerpo entero. Finalmente, son los sarcófagos los que se adosan en la pared y ven decorada su parte visible.

El retrato fue evolucionando a la vez que las épocas romanas, de tal forma que en la República (III-I d.C.) se realiza de forma realista, con claroscuros y con facciones duras en los familiares patricios. Sin embargo, en la etapa Augustea (Alto Imperio-I d.C.) se realizan representaciones del emperador Augusto, en forma de cónsul (manto y mano en señal de arenga, con toracato y loriga), divinizado (desnudo con el lema del dios al que asimila), pretor (rollo de la ley en la mano), héroe (semidesnudo con corona de laurel en la cabeza) y sumus pontifices (túnica por encima de la cabeza). Termina en el Bajo Imperio (I-III d.C.) representando de distintas maneras a las dinastías: flavia, julia, antonina, severa y constantina.

Por su parte, el relieve histórico-narrativo es aquel encargado de resaltar las hazañas de héroes y emperadores, representando el paisaje en bajo relieve, los elementos arquitectónicos en medio relieve y las figuras humanas en alto relieve; sin olvidar su carácter propagandístico.La arquitectura presenta muros gruesos y bóvedas de cañón, arista y anular. Los materiales son la piedra en el opus quadratum, el ladrillo en el opus lateritium y el hormigón en el opus caementerium. Por otra parte se emplean la columna, el pilar y la pilastra empleando distintos ordenes, como son: el orden toscano con fuste listo y arquitrabes de dos o tres bandas, acompañados de basa etrusca y torno; y el orden compuesto con influencia corintia y volutas que además presenta una decoración no cónica.


El Arte Griego

Los pueblos griegos son aquellas que nacen en el siglo VIII a.C. y comienzan la construcción de las polis en torno al Mar Egeo, situado en la Grecia Continental. Los pueblos griegos hablaban la lengua latina y se entendían como hombres libres que desarrollaban su vida en torno a la idea de democracia, lo que les llevó junto a la idea de representación de las polis, a la celebración de los Juegos Olímpicos en el 776 a.C. El arte griego dejaba de estar al servicio del Estado para involucrarse en la cultura y buscar la perfección, la proporción y la belleza. Es un arte que se desarrolla en tres etapas distintas conocidas como: Etapa arcaica (VIII-VI a.C.), Etapa clásica (V-IV a.C.) y Etapa Helenística (III-I a.C.). 

La arquitectura griega se desarrolla en torno a tres estilos distintos: 

- Estilo dórico: presenta columnas robustas, sin basa, con fuste en arista viva y éntasis en la parte central . Se ve acompañado del equino y el ábaco, que conducen a un friso formado por triglifos y metopas, que convierten al capitel en un elemento sencillo que posee el arquitrabe en una sola pieza. 

- Estilo jónico: presenta fustes acanalados y esbeltos, con basa y sin éntasis, presentando la idea de friso continuo y capitel con volutas. 

- Estilo corintio: es parecido al jónico pero con hojas de acanto en las que se observan los caulículos. 

Los templos son la base de la arquitectura griega, como el Templo de Poseidón. 

Partes de un templo griego

- Naos: parte central donde se encuentra al dios que se representa.

- Pronaos: parte anterior a la naos.

- Opostidomos: parte posterior a la naos.

- Santuario: formada por el períbolo (muralla) y los propíleos (puertas colosales).

Según el número de columnas que presentasen los templos, podían ser: inantis, monópteros, hexástilos, tetrástilos, próstilos, anfipróstilos y perípteros. 

Durante la Etapa Clásica o Etapa de Pericles se construyó el Acrópolis de Atenas. Este conjunto escultórico presenta períbolo y propíleos, además de la polis, el Atenea Nike, el Panteón y el Erecteion.

- Atenea Nike: templo construido en memoria de la paz entre persas y griegos.

- Panteón: dedicado a la diosa Atenea, y elaborado por Ictinos y Calícrates.

- Erecteion: con orden jónico, se encuentra desarrollado en el declive de las colinas con perípteros y cariátides, que son columnas que presentan figuras de mujer. 

- La polis estaba formada por las stoas con pórticos y largas galerías, el teatro en el declive de las colinas para representaciones teatrales, el odeón donde se elaboran los certámenes musicales, y el stadium para el desarrollo de las carreras de atletas.

Este conjunto se completo en el Periodo Helenístico, con la construcción de la Biblioteca y el Bouleuterión, que presentan dos fachadas con órdenes jónico y corintio, que a diferencia del resto del conjunto, han perdido el equilibrio y la armonía. 

La escultura griega busca la perfección del cuerpo humano, su armonía y la belleza. Durante el  Periodo Arcaico se elaboraron las xonas (esculturas de madera con carácter votivo), el kuroi (figuras de atletas vencedores), las kurai o mujeres vestidas, y el moscóforo (personaje con un ternero en los hombros. Sin embargo, el Periodo Clásico buscaba la belleza perfecta y la colocación espacial mediante el contraposto. Esta etapa abre paso a artistas como Fidias y su tratamiento de paños ("El nacimiento de Venus"), Políceto y la búsqueda del canon perfecto en "El Diáforo", y Mirón, con el tratamiento del movimiento de un cuerpo en tensión ("El discóbolo"). El siguiente periodo, el del siglo V, se desarrolló en artistas como Lisipo y su búsqueda de la belleza masculina en el "Aproxímenos", Praxíteles y la búsqueda de la belleza femenina con "Hermes y niño", y Scopas que representa el mal interior y los sentimientos arrebatadores en la "Menade". Finalmente el Periodo Helenístico se encuentra representado por la Escuela de Atenas, serena y realista, creadora de la "Venus de Milo"; la Escuela de Rodas en la que destaca Pérgamo por la búsqueda de la exageración, el dramatismo y el mal, como en "La Victoria de Samotracia"; Pérgamo y su representación del patetismo en: "Galo Sucidiándose"; y Farnesio que desarrolla la técnica del trépano en "El Apolo de Belvedere".