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domingo, 3 de junio de 2012

Nitezsche

"Lo que me preocupa no es que me hayas mentido, sino que de ahora en adelante, no podré creer en ti"


Nietzsche es un filósofo Sajón nacido en Röcken (Sajonia), hijo de un pastor luterano y sufridor de múltiples enfermedades que le llevaran a sufrir una esquizofrenia. Fue profesor de filología en la Universidad de Basilea, mientras Alemania se preparaba para unificarse bajo la hegemonía prusiana.
El inicio del pensamiento de Nietzsche se ve reflejado en su primera obra: “El origen de la tragedia”. Hauy que tener en cuenta que Nietzsche valora la vida, es un vitalista, porque para él la vida es un valor supremo; y por eso critica a occidente, porque renuncia a la vida. Además, el ser humano para él está compuesto por dos espíritus irreconocibles: el dionisiaco y el apolíneo.

1. CRÍTICA A LOS VALORES DE LA CULTURA EUROPEA

Nietzsche afirma que la cultura occidental está viciada desde su origen, ya que es una cultura racional y dogmática que se opone a la vida. La vida tiene valor en sí misma, y no hay que buscarle otro sentido fuera de ella. Es un valor absoluto al que se subordinan los demás. Por lo tanto, cabe la necesidad de criticar la cultura europea y sus dogmatismos formados por el mundo racional, el religioso y el moral.

A. Crítica a la moral
La moral es el tema principal tratado por Nietzsche, que considera que el principal error de la moral tradicional es su antinaturalidad, es decir, que va contra la naturaleza y la vida. Esta moral es una costumbre, una defensa de la sociedad y una supresora de los valores del individuo. La base de esta moral es el platonismo, más tarde cristianizado que se opone al mundo real (Moral de las Ideas) no en esta vida, sino en otra, lo que supone la evasión del mundo real y del hombre concreto. La vida es lo único real. Nietzsche distingue dos tipos de moral:
-          La moral de los señores es aquella aristocrática de los fuertes y poderosos, que exalta la individualidad y la personalidad prominente, junto a la arrogancia y la altivez. Será el superhombre. La moral de los esclavos es aquella del dolor, sacrificio, humildad, resignación y paciencia, la moral del ateísmo y la renuncia. Es la expresión del mediocre y débil.
En la historia de occidente se han exaltado los valores débiles, creciendo un criterio carente de energía vital. Es necesario un cambio para implantar una moral creadora de valores, que además niegue a Dios.
Sin embargo, no rechaza la moral en su conjunto, sino la moral idealista, eudodemonista, cristiana y burguesa. No suprime la moral, sino que la sustituye por otra fundamentada en la vida, en la voluntad del poder. Puesto que no hay valores universales y necesarios ni objetivos, no hay una moral universal, una norma única, sino una interpretación personal y creativa de la vida.


B. Crítica a la religión cristiana
La religión nace del miedo, la angustia y la impotencia del hombre en sí mismo. Por eso, ninguna religión contiene ninguna verdad. El cristianismo ha invertido los valores de la Grecia presocrática (dionisiaco), inventando un mundo ideal que provoca la desvalorización de lo terrenal. El ser humano es permanentemente inocente y el pecado es producto de la moral y la religión, una mentira que se considera atentado contra la vida. Sin embargo, sin pecados no hay mérito: por lo tanto, lo que nos queda son unos valores estáticos en cuanto acción. El cristianismo y el platonismo tienen una moral vulgar, que viene de Dios y que va contra la vida, y por eso hay que acabar con él.

C. Crítica a la filosofía tradicional
La filosofía está unida con la moral. La moral tiene su base en la dualidad platónica y la filosofía tradicional es dogmática. Considera al ser estático, fijo, inmutable y abstracto. Pero ese ser no existe. La Metafísica se confundió al admitir un mundo aparente frente a un mundo real, porque el único mundo real es en el que vivimos. No hay objetos en sí, sino multiplicidad de seres. Conocer significa interpretar el mundo. La razón debe estar al servicio de la vida. Esta teoría le lleva a admirar a Heráclito y Hegel, y a no admirar a Kant; el cual, separa al noúmeno del fenómeno, cuando en opinión de Nietzsche solo existe el fenómeno del mundo aparente. El problema de los filósofos es que en lugar de crear valores para sí mismos, han decidido ponerse a descubrir.

D. Crítica al lenguaje incomunicador
Nietzsche es un filólogo insatisfecho con el camino de su ciencia, por lo que se orienta hacia los problemas de las verdades últimas: la filosofía. Por este motivo convierte la filología y sus clases en la universidad como un instrumento para sus reflexiones filosóficas. Considera que no existe ninguna relación entre la cosa en sí (cambiante) y sus designaciones (inmovilizaciones). Las palabras son metáforas de las cosas, aún en su designación individual; porque no se convierten en conceptos hasta que no adquieren un uso aplicable a la pluralidad de los individuos. Todo concepto se forma por equiparación de casos diferentes, abandonando las diferencias individuales, cuando la naturaleza solo conoce seres individuales en permanente cambio. Todo esto es útil para la comunicación y la vida social, pero a estos conceptos se les da por medio de la metafísica una categoría ontológica, que al llegar a las manos de los individuos se convierte en una tela que atrapa y confunde la verdad.

E. La muerte de Dios
La muerte de Dios significa para Nietzsche una crítica radical a la religión, la moral y la metafísica. Resume todo su planteamiento crítico. Es la liberación de un peso que oprime al hombre, de la vida del más allá, porque sin Dios al hombre solo le queda la vida. La idea de Dios es lo que impide que el hombre se convierta en superhombre; por lo tanto para que el hombre viva, Dios debe morir. Esto significa     que caen todos los pilares de la cultura occidental. No hay lugar para Dios en la cultura moderna, por fin el hombre ha sido capaz de destruirlo para acabar con los viejos valores, para poder así convertirse en superhombre. En el fondo lo que critica es la sistematización platónica e idealista de Dios y la religión. Es la teología cristiana la culpable de la caricaturización de lo verdaderamente religioso. Aunque la figura de Cristo es respetada, la rebelión se dirige hacia las formas culturales y religiosas en las que el cristianismo se encarnó. Con la muerte de Dios el hombre se libera a sí mismo, no le había dejado ser hombre. Esta negación es necesaria para afirmar la vida creadora. Afirmar la vida de Dios es aceptar que hay algo fuera de mí, de mi vida, algo a lo que me debo someter. Tras la muerte de Dios comienza la nueva historia, en la que el hombre se convierte en el creador de su propio destino y llega a ser hombre.

2. LA NUEVA JERARQUÍA DE VALORES

El filósofo debe liberar al hombre liberándole de todos los valores ficticios y decadentes, para devolverle el derecho a la vida. Primero debe realizarse un cambio profundo de todos los valores de nuestra cultura tradicional. Como propuesta alternativa presenta tres líneas de actuación: el Superhombre, Voluntad de Poder y Eterno retorno.

A. El nihilismo
La Voluntad de poder se ha encargado de acabar con aquellos valores que sostenían la cultura occidental y negaban la vida. El nihilismo es consecuencia de la ausencia de valores, metas y respuestas. Con la muerte de Dios se ha perdido el sentido y la orientación de nuestra existencia. Esto exige una parte dialécticamente positiva: negar para afirmar y destruir para crear. Así, esa de esa negación,  salen nuevos valores. El sí a la vida del Superhombre es el que dará nuevo sentido a la existencia. Sin embargo Nietzsche no es puramente tradicionalista y nihilista, es un vitalista que aspira a la sustitución de viejos valores por unos nuevos, con una única preocupación: el hombre en sentido individual como concepto de la vida propia.

B. La nueva moral
Nietzsche ofrece una nueva moral basada en el proceso natural del hombre: la vida. En el Origen de la Tragedia griega aparecen dos principios esenciales: lo apolíneo y lo dionisiaco. En la tragedia se armonizaba lo dionisíaco con lo apolíneo, lo estético trágico frente a lo estético bello, y lo vital frente a lo racional. Sócrates y Platón optaron por una filosofía basada en el conocimiento de las causas, matando a la vida. El punto de partida se encuentra en la negación de la verdad objetiva, por lo que no hay un bien y un mal, de modo que la nueva moral se basa en el deseo de vivir y se apoya en la exaltación de la vida sin obstáculo alguno. La vida tiene valor por sí misma y no hay que buscarle otra explicación, porque es el valor absoluto al que se subordinan todos los demás. No hay que imponer ninguna norma a la vida, sino gozar de ella. Hay que valorar la moral de los señores frente a la de los esclavos, que carecen de una moral en la que se exalta la individualidad, la pasión, el poder o el placer… Es la voluntad creadora de valores, aquella que considera bueno y noble lo que encuentra en sí mismo, en la gloria de su individualidad. Esto es lo que pide nuestro instinto, y en ellos se debe basar la moral.

C. El Superhombre
El ser humano está en pleno proceso de evolución y rechaza todo dualismo, afirmando que su estructura ontológica es la de un cuerpo viviente (materialismo). La transformación del hombre en Superhombre comienza con un camello, sigue con un león y termina con un niño: el camello la parte espiritual del ser humano que carga con todo y obedece sin quejarse; el león representa la revelación del hombre hacia su amo, convirtiéndose en el dueño e imponiendo su voluntad; el niño crea sus propios valores y busca la afirmación de sí mismo. A partir de este momento es cuando empieza a aparecer el Superhombre que dará nacimiento a una nueva humanidad libre y creadora. Para Nietzsche el Superhombre supone el más alto grado de integración y desarrollo del poder intelectual, fortaleza de carácter y voluntad, independencia, pasión, habilidad y físico. Este superhombre se libera de valores decadentes y miedos, se libera de sí mismo y marca su individualidad y particularidad. Abre las puertas de su conciencia para liberar al “tigre” que lleva dentro.

D. La voluntad de poder
Representa la base de su pensamiento sobre la realidad de las cosas. El mundo se entiende como un conjunto de fuerzas que se agitan y se transforman permanentemente, sin leyes (caos). El ser humano también participa en esta voluntad de poder, pero al ser consciente marca su propio camino. La voluntad de poder significa voluntad de dominio, fuerza y dominio, la ley del más fuerte podría decirse. El Superhombre es el que debe fundar la sociedad de nobles y tiranos dominadores, es voluntad de poder sobre uno mismo. Es una voluntad que puede ser fuerte o débil.

E. El eterno retorno
Es su pensamiento más profundo pero menos elaborado. El mundo es sólo eterno retorno de lo mismo, un destino necesario y repetitivo sin transformación ni novedad. El terno retorno pretende hacer del mundo un universo cerrado y vertido sobre sí mismo, autosuficiente y subsistente. Pensamiento desesperante para el rebaño que no ama la vida, exaltante para el Superhombre, que ama la vida lo suficiente como para querer eternizarla tal cual es´.

Marx

"La razón siempre ha existido, pero no de forma razonable"

Karl Marx fue un filósofo y político prusiano caracterizado por su afán revolucionario. La época en la que vive, es en la que la burguesía consolida su poder dejando al margen al absolutismo y la aristocracia, y la clase obrera gana posiciones en autonomía organizativa y política. Primero tuvo lugar la Restauración, en la que la burguesía buscaba reformas sociales y políticas similares a las de la Revolución Francesa, por lo que se unen a la clase obrera para enfrentarse contra la monarquía; sin embargo la clase obrera comienza a tener sus propias exigencias, por lo que se separa de la burguesía y terminan enfrentadas. La obra más famosa de este filósofo es El Capital, y su ideal estará formado del idealismo hegeliano, la economía política-clásica, el anarquismo y el socialismo utópico. Marx estudió en la Universidad de Bom (1812) y en la de Berlín, donde hizo derecho. Tuvo que trasladarse varias veces por motivo de sus ideales, lo que le llevo a pasar por París (1845) donde conoce a anarquistas y socialistas, Bruselas donde conoce a Engels y realizan el Manifiesto Comunista, Colonia, Viena y Londres, donde muere en 1883. El pensamiento de Marx se inicia con una crítica a la filosofía hegeliana, a Feuerbach y el análisis socio-económico. Aparece un nuevo concepto de Razón, que es el de la Razón absoluta, infinita y creadora (tesis, síntesis y antítesis). La filosofía sirve para comprender la realidad, ya que es la Razón Infinita; entonces rechaza el idealismo hegeliano: Hegel afirma que todo es real, y Marx lo niega porque asegura que la existencia del proletariado niega la justicia, la libertad y la realización del hombre. Además critica la filosofía como saber teórico, ya que esta debe ser el motor transformador de la realidad y las condiciones de vida del hombre. A continuación, a partir del idealismo de Hegel surgen dos corrientes: la derecha hegeliana que justifica el orden social, político y económico mediante conceptos de la filosofía de Hegel, y la izquierda hegeliana que afirma que toda realidad no justificada debe ser cambiada mediante la dialéctica (motor de progreso y transformación. Sin embargo Marx arremete contra las dos diciendo que hay que pasar la justificación del orden socio-económico a la crítica de dicho orden, y mediante el análisis político-económico encontrar las causas de la injusticia social provocadas por la burguesía e impulsar su transformación. El socialismo-utópico lo convertirá al ámbito científico revolucionario (sociedad ideal sin conflictos siguiendo la línea de Tomás Moro y Platón, y surgido en Francia e Inglaterra con Forier y Owen), y con el anarquismo fundado por Proudhon y Bakunin tendrá varias disputas, ya que la anarquía pretende abolir el estado como solución, lo que provoca un choque con el comunismo y la primera escisión en el movimiento obrero, que será visible en la I Internacional. 

La antropología marxista está caracterizada por la acción y tiene las siguientes cualidades: ética, materialista, solidaria, revolucionaria, económica, científica y atea. El humanismo es la superación del idealismo y el materialismo, para que el hombre esté fundado en sí mismo y en la humanidad como especie. Tiene influencia de Feuerbach y de Hegel, que presenta al hombre como un ser genérico que forma parte de una especie en la que encuentra su sentido. El humanismo marxista tiene dos fases: la fase negativa consiste en la supresión de la propiedad privada para que el hombre sea dueño de sí mismo, y la fase positiva consiste en el ateísmo para que el hombre pueda entenderse como su único y propio centro. Por lo tanto el humanismo perfecto es en el que el hombre toma inicio positivamente de sí mismo, sin necesidad de negar nada. Dios no crea al hombre porque este se crea a sí mismo mediante el trabajo material productivo, el hombre controla todo por su esfuerzo. La esencia del hombre se caracteriza por ser material: la esencia del hombre no es metafísica porque es propia de su naturaleza, y privarle de ella es lo más funesto que puede pasarle al hombre, que además es un ser no terminado que camina hacia la plenitud (siempre está incompleto); por último, es el hombre quien crea la historia. Esto nos lleva a la praxis: el hombre está llamado a transformar la realidad social mediante la praxis (acción). El trabajo productivo lleva a pensar y realizarse. Hay que conocer la verdad para transformarla, es la unión de la teoría y práctica. Mediante la praxis libera alienaciones para alcanzar la realización humana. Marx concibe la realidad materialista, historicista y dialéctica, hace referencia al hombre entendido por su relación con la materia y el objeto en su actividad. 

El materialismo dialéctico consiste en la visión dialéctica de la realidad material (cosmología) y tiene influencia de Hegel, que afirma que todo es materia en continua interacción y movimiento. La realidad es un conjunto de oposiciones que provocan cambios que llevan a formas superiores a la realidad. Los elementos de la naturaleza forman un todo unido y articulado. Esto conduce a la tesis o primera fase del proceso evolutivo en la que se llevan a cabo cambios cuantitativos no esenciales, que en la segunda fase serán cambios cualitativos pasando de un ser a otro de orden superior. A continuación la antítesis explica la fuente del movimiento sin recurrir a algún agente externo que funcione de motor, por lo que este movimiento se encuentra en cosas o fenómenos que producen contradicciones internas (explicación de la vida socio-económica). Por último la síntesis es el resultado de la antítesis: la realidad es una unidad de contrarios (contradicciones internas) impulsados hacia su negación para producir su desarrollo. En conclusión, es la visión dinámica de la realidad tomada de la dialéctica de Hegel, el materialismo de Feuerbach, el evolucionismo de Darwin y la praxis marxista. Realidad formada por contradicciones internas que conducen al cambio y transformación. Por su parte el materialismo histórico (ciencia como historia) consiste en interpretar la historia a partir de los condicionantes materiales de producción, ya que la historia es dialéctica y funciona como motor de los cambios cualitativos (contradicciones internas de las formas sociales). Por lo tanto es la aplicación del materialismo dialéctico al ser humano: procesos económicos y productivos. Para explicar la historia se necesitan factores técnicos, materiales y económicos, que son la base del cambio de la realidad histórica. La economía es la base del proceso histórico humano y es interpretada en función de los factores productivos. Sin embargo la interpretación política, filosófica y religiosa, son producto de la ilusión ideológica de cada época.

A continuación Marx realiza una interpretación de la realidad y su transformación basándose en tres puntos: alienación y sus tipos. La alienación en el trabajo y la transformación de la realidad. La alienación es el alejamiento del hombre respecto a sí mismo, y si esto se traslada al ámbito social, es el empobrecimiento empírico y real del hombre porque sus obras son arrebatadas por estructuras explotadoras que le roban su acción, la propiedad y la razón de existir; la religión es el consuelo frente a la máxima opresión, la filosofía es la ilusión que transfiere la realización humana a lo irreal, la alienación política nos hace creer que el estado es un instrumento que nos defiende cuando en realidad es un instrumento represivo de la clase dominante, y la alienación social nos oculta la verdadera lucha de clases. En la alienación en el trabajo explica que las fuerzas productivas tienen distinto valor en cada etapa de la historia y por eso ha surgido el feudalismo, capitalismo y la esclavitud. 

En el capitalismo el trabajador aporta la fuerza y el propietario las medidas, por lo que la relación de producción es en realidad una explotación que da lugar a la plusvalía, de la que se aprovecha el capitalista. La alienación capitalista se desarrolla en torno al producto y la producción: si el obrero trabaja y es desposeído de su producción entonces es mercancía, y si el trabajo es no voluntario y ajeno el obrero pierde su individualidad. En conclusión, el capitalismo es necesario para que el trabajador pueda subsistir pero es la causa de todos los males de la humanidad y tiene el poder dialéctico de conducirse a su límite. Marx es partidario de transformar la realidad mediante la unión entre el análisis e interpretación de la realidad, la praxis y el planteamiento dialéctico. El capitalismo es necesario, inevitable y posee una rutina evolutiva que lo condena. La solución es el materialismo dialéctico, lleno de contradicciones (bipolarización) que lo llevarán a su destrucción. Sin embargo, este sistema favorece la conciencia y la lucha de clases, que es el motor revolucionario del cambio social capaz de acabar con la propiedad privada y la alienación del hombre. Marx quiere acabar con el estado burgués e implantar la dictadura del proletariado. En definitiva, su ideología forma parte de lo que el marxismo denomina supraestructura: conjunto de ideas, instituciones, creencias y normas que configuran la conciencia social. Es decir, los elementos socioculturales que fortalecen la estructura: conjunto de relaciones de producción (capitalismo). Por lo tanto, la organización de las fuerzas productivas determina las formas políticas y la organización social. La ideología marxista nace de un falso método y un conjunto de relaciones que configuran la vida social. Por eso ataca a la filosofía alegando que no se preocupa por la transformación radical de las formas de producción. La ideología es presentada como un filtro que deforma la realidad. Pr eso surge la necesidad de transformar las formas de producción que llevarán a la transformación total de la realidad.

Ortega y Gasset

"Yo soy yo y mi circunstancia, y si no se salva ella, no me salvo yo"

Ortega y Gasset es un filósofo español cuyas ideas se han ido formando a través de acontecimientos históricos, como la crisis del 98 y la Guerra Civil; así como por acontecimientos culturales, como las vanguardias, y filosóficos, como la fenomenología de Husserl.

Ortega concibe la filosofía como la totalidad de lo que hay en el universo, sea real o irreal. La pantonomía es la disciplina que afecta a la totalidad de lo existente, es lo que diferencia a la filosofía de la ciencia, que limita el objeto de su actividad. Un filósofo está sometido a un imperativo de autonomía, es decir, no puede basarse en lo que los demás hayan pensado. Tanto la autonomía como la búsqueda de lo universal deben estar basadas en la realidad, ya que la filosofía es un concimiento teorético que hace usoo de conceptos y busca la transparencia. Las dos correientes predominantes en la historia de la filosofía, el idealismo y el realismo, se conforman con medias verdades: las cosas y el ser humano no son algo fijo e inmutable, como las ideas y la conciencia, no están aisladas porque siempre implican pensar en algo, las cosas. La realidad no es naturaleza y la conciencia no es la relación entre un sujeto y su mundo; la realidad radical es aquella anterior que fnda las demás, es la vida humana, a la que se subordinan las cosas y las ideas. La vida no es un fenómeno biológico, sino biográfico:el yo tiene que vivir en una determinada circunstancia atendiendo a su entorno, no como algo fijo.

El yo y la circunstancia son las dimensiones de la vida humana. El yo debe ser consciente de sus circunstancias, que limitan el horizonte humano y sirven de acceso al mundo. Por ello, hay en la circunstancia unos elementos que la sociedad nos transmite, que constituyen los supuestos de la vida humana y que se denominan creencias. Frente a las creencias están las ideas o pensamientos: en las ideas nos encontramos, en las creencias estamos. Las creencias son la vía por la que la sociedad establece la continuidad de sus creaciones, lo que significa que la vida humana se desarrolla dentro de un mundo que debe conocerse desde la perspectiva de las circunstancias, no hay que caer en el relativismo o el subjetivismo, sino establecer una relación entre las distintas formas de realidad de cada uno. La realidad tiene distintas perspectivas auténticas, e individuales, que constituyen la verdad absoluta. La verdad es una función de la vida que va más allá de la razón pura, y se entiende mediante la razón vital o histórica: comprender lo humano, racional o irracional, en su complejjidad histórica.

El hombre es historia y vida; una vida que se va creando a partir de la liebertad del hombre, que se crea a sí mismo. Vivir consiste en elegir lo que se quiere hacer con la vida. Existe la obligación de hacer algo, no necesariamente determinado ya que existen alternativas. El yo no es algo fijo proque se va haciendo con su libertad en función de unas circunstancias, además, posee un proyecto de vida que puede ser asumido o no por el individuo. La realizaicón de esa vocación es la que marca la distancia entre lo que el sujeto es y "lo que tiene que ser". Decidir lo que vamos a hacer es fundamental en nuestra exisencia y eso supone comprometerse con el futuro, en función del cual descubrimos el pasado, que nos dice que medios emplear para desarrollar nuestro proyecto. Cuando contamos con ellos se descubre el presente. La vida es temporalidad.

La sociedad humana es un proyecto en el que los individuos alcanzan una identidad de perfeccionamiento. Esta identidad es fruto de una misma generación, de personas que nacen en intervalos de 15 años y comparten ideas, tareas y deberes. Las generaciones marcan el ritmo de la hisoria, que se marcan según estas suceden.. Aunque los individuos forman parte de una generación, la historia no los concibe a todos como iguales: siempre hay una mayoría que piensa lo que los demás dicen, y una minoría que se crea a su propio pensamiento y forma la élite. Esta élite despierta en los demás el deseo de perfección y seguimiento, pero cuando no es así, se produce una rebelión de masas y el pensamiento social entra en crisis, provocando una sociedad sin liderazgo. 

sábado, 2 de junio de 2012

Kant


“Todo nuestro conocimiento arranca del sentido, pasa por el entendimiento y termina en la razón”

Para Kant, que es un filósofo que desarrolla su pensamiento durante la Ilustración, alcanzar la mayoría de edad consiste en romper cualquier dogmatismo, creencia irracional o subordinación, que impida a la humanidad actuar en función de la razón. Sin embargo, los empiristas entienden que el conocimiento se obtiene de la experiencia, y los racionalistas piensan que se obtiene de la razón, sin embargo Kant, opina que el conocimiento se inicia con la experiencia pero no proviene de ella. En la crítica a la razón pura, Kant, se pregunta si es posible la metafísica como ciencia, es decir, si cumple las condiciones necesarias para que un juicio sea sintético a priori; además, analiza la capacidad cognoscitiva de la razón. El conocimiento se obtiene a partir de juicios universales, necesarios y extensivos. Un juicio científico debe ser universal porque afecta a la totalidad de todos los individuos, es necesario porque no puede no darse, y es extensivo porque amplía el conocimiento. Según extensión pueden ser analíticos (el predicado está implícito y no son extensivos) o sintéticos (el predicado está explicito  y son extensivos); sin embargo, según su validez son a priori (no son empíricos, son independientes del conocimiento sensible, universales y necesarios) y a posteriori (empíricos, no universales e innecesarios). Por lo tanto, para que un juicio sea científico debe ser sintético a priori. A continuación critica las facultades del conocimiento del hombre; primero, analiza la razón y se da cuenta de que tiene una naturaleza, unas funciones y unos límites. Es necesario saber cómo funciona la razón, cómo es posible el conocimiento científico y porqué son posibles los juicios sintéticos a priori. La estética trascendental trata la sensibilidad y estudia los juicios sintéticos a priori en las matemáticas, porque le conocimiento siempre se desarrolla en el espacio y el tiempo: todo lo que percibimos lo ordenamos en estas estructuras a priori de la experiencia, y los fenómenos que se dan en nosotros son el objeto que se adapta a la forma de conocer del sujeto (giro copernicano). En la analítica trascendental estudia el entendimiento y los juicios sintéticos a priori en la física, entiende las impresiones sensibles para convertirlas en conocimiento: los juicios están integrados en conceptos que dan sentido a las impresiones y pueden ser empíricos si provienen de la experiencia y categorías, si son estructuras a priori del entendimiento que a su vez se dividen por la cantidad, la cualidad, la modalidad y la relación. Finalmente, la dialéctica trascendental analiza la razón y observa que la metafísica no puede darse como un juicio sintético a priori, por lo que la metafísica no es ciencia.  De este postulado deriva la crítica al ilusionismo trascendental: las ideas de Dios, alma y mundo son empíricas, es decir, que si creemos en ellas estamos cayendo en el ilusionismo trascendental, pero aún así estas ideas no son ficción porque no hay que olvidar que provienen de la razón. Aquí aparece el noúmeno, pero que ahora no es un límite para el conocimiento, sino que hace referencia a lo limitado del ser humano en la libertad. Continúa su pensamiento con la crítica a la razón práctica: el hombre posee una razón teórica y una razón práctica que se obtiene en el momento que la razón teórica funciona de guía; el conocimiento y la ciencia no sirven de nada si no hacen más moral y humano nuestro comportamiento. Según Kant aunque existe una variedad ética todas son materiales, es decir, están marcadas por una idea de Bien y basadas en una serie de normas y preceptos; estos, son empíricos o imperativos hipotéticos, y heterónomos. Esto ocurre así porque los preceptos nos dicen que hacer o evitar estando contenidos en la experiencia particular, lo que impide que la ética se fundamente en un bien; y también se refiere a que la voluntad viene determinada por principios que no vienen de la razón, por lo que al ser no esenciales, la ley que viene impuesta desde fuera es la que se somete al sujeto. Lo perfecto sería que el ser ilustrado no siguiese estos propuestos propios de un menor de edad, y se emancipase, creando una ética autónoma y formal. Definitivamente, Kant propone una ética que carezca de contenido y nos diga cómo debemos hacer las cosas. Lo que Kant propone son imperativos categóricos que permitan el cumplimiento sin excepciones de un principio de universalidad que permita tratar a los demás como si fuesen fines en sí mismos, es decir, con una actitud desinteresada que solamente se base en el amor al deber (el deber por el deber), combinado con un respeto a la ley, porque solo cuando la voluntad se somete al deber ejerce libertad. Finalmente, termina de demostrar que la razón pura no es posible como ciencia y que la razón práctica en su uso práctico exige libertad  (una ley moral que permita al hombre ser libre), el alma inmortal (el alma no puede llegar a la perfección, por lo tanto, al estar llamados para alcanzarla, debemos ser inmortales) y la existencia de Dios (la felicidad y las virtudes marcan el progreso, el dios que existe es el de deber y ser). Esto son una serie de postulados no demostrables que son necesarios para que la moral tenga sentido.

Santo Tomás de Aquino


“La fe se refiere a cosas que no se ven, y la esperanza, a cosas que no están al alcance de la mano”

Nace en 1225 en Nápoles y en 1274 empieza a escribir “Suma Teológica”, pero no la termina. En este año muere y es convocado en el concilio de Lyon. A diferencia de San Agustín, Santo Tomás es partidario de la independencia de la razón, ya que el hombre es capaz de captar el universo, sus leyes y la verdad a través del esfuerzo intelectual. Esta verdad se puede conseguir por distintos caminos, aunque todos son convergentes, porque  el fin de todo conocimiento es Dios; al cual podemos llegar tanto por revelación como por la razón. Según él, los conflictos entre razón y entendimiento son solo aparentes, excepto en el caso de que la razón se haya introducido en el ámbito de la fe, ya que ese ámbito es propio de la teología y no de la filosofía. Finalmente defiende la inteligibilidad del mensaje de la revelación, ya que se dirige al hombre. Aún así, esta inteligibilidad es distinta según la verdad que haya que demostrar; algunas verdades son demostrables racionalmente; y otras solo se conocen por revelación. A continuación inicia su pensamiento metafísico, que se divide en: potencia y acto, analogía del ser y existencia de Dios. Para empezar, la potencia y el acto muestran una esencia, un dios y unos seres. La esencia es la potencia que recibe la existencia, que es el acto que convierte a la esencia en acto; Dios es puro acto porque en él no hay potencia, pero, en los seres encontramos que aunque son en potencia no todos existen de hecho, negando el hilemorfismo aristotélico. Por su parte, la analogía del ser nos muestra un mundo jerarquizado en el que Dios se encuentra en la cúspide y el resto de seres por debajo de él. Dios se encuentra en lo más alto porque es el principio y fin de todo lo demás, ha creado a los seres y es el verdadero ser, sin embargo, los seres creados son seres contingentes, su existencia no depende de ellos mismos y en ellos se da una diferencia real entre esencia y existencia; mientras que Dios es el ser necesario, y su existencia está contenida en su esencia. Entre los seres creados, hay seres inmateriales y materiales y utiliza la teoría hilemórfica aristotélica para explicarlos, según la cual los seres corpóreos están constituidos por materia y forma. Termina la metafísica con la teoría sobre la existencia de Dios, que explica partiendo del conocimiento sensible y termina en el conocimiento de dicho ser. El conocimiento sensible no es apreciable por la razón y se basa en argumentos apriori. Si todo lo que se mueve es movido por otro ser, tiene que haber un motor inmóvil que inicie dicho movimiento; si la perfección es participada y causada, tiene que haber un ser perfecto; si la eficiencia nos muestra como las causas no se causan a sí mismas, tiene que haber una causa principal; si los seres son contingentes, tiene que haber un ser necesario; y la finalidad es un orden causado por un ser inteligente. Mediante la antropología nos muestra una concepción aristotélica del hombre que ha sido adaptada al cristianismo. El hombre es un ser imperfecto que se asemeja a Dios. Las sustancias poseen un alma racional y espiritual, y un cuerpo sensible que piensa y siente. El alma es perfecta y se une al cuerpo, aunque al ser inmaterial puede convivir sin él cuando este muera. Por otro lado se encuentra la epistemología, que también establece una relación entre el hombre y los sentidos. El hombre posee unos órganos sensoriales que le colocan en contacto con la realidad sensible, que lo conduce hacia la experiencia sensible a partir de os datos sensoriales. Por lo tanto, el entendimiento debe abastecer lo universal creando una imagen en la mente, que más tarde es despojada de sus características para conocer su verdadera esencia, es decir, la cosa concreta. Ya que este Santo no  podía ser diferente a los demás filósofos también establece una ética, la ética tomista y eudodemonista que considera la felicidad un bien supremo que consiste en la visión de Dios en la otra vida. Quiere decir, que Dios se basa en una ley eterna que gobierna el mundo. Esta ley eterna se traduce en una ley natural para el resto de seres. El hombre conoce y basa su conducta en esta ley. Somos sustancias y queremos conservar nuestra existencia, pero también somos animales que queremos procrear. Por lo tanto, nos basamos en una ley positiva (nomos) y mutable.

Aristóteles


"El hombre desea por naturaleza saber"

Aristóteles fue un filósofo, lógico y científico griego perteneciente a la Edad Antigua, y conocido como el discípulo de Platón, al que critica en los inicios de su pensamiento porque su maestro no reflexiona sobre la idea del cambio, se equivoca en la afirmación de que hay perfección para los malos aspectos y cree que esencia y existencia están unidas.En la metafísica aristotélica se comienza tratando el tema de la sustancia y el accidente, en el que reflexiona sobre el ser a partir de la observación directa a partir de la realidad concreta de cada ser. La sustancia se define como un ser en sí mismo, una fisis perfecta y determinada, que pertenece tras el cambio. Sin embargo, el accidente es un ser que existe en otros y se encuentra provocado por una sustancia. En definitiva, las cosas pueden ser primeras (físicas, concretas y materiales) o universales. A continuación desarrolla el tema de la potencia y el acto: los seres son naturales y se encuentran en constante cambio gracias a la fisis, que actúa como motor del cambio. Por lo tanto, si un ser no se movía y ahora lo hace es porque ha adquirido la potencia para realizar ese movimiento, que una vez realizado se denomina acto. Continúa desarrollando la metafísica, pero esta vez trata el hilemorfismo, en el que muestra como el ser y el no ser forman una sustancia que debe ser un sujeto al que se le pueda privar de su forma final e inicial, los seres son físicos y están formados por la materia y la forma, que unidas forman un sinolon. La materia se ve representada por la potencia, puede ser cualquier cosa; y la forma se ve integrada en un acto que hace que cada cosa sea lo que es. Siempre pasamos de la potencia al acto. Para terminar con la metafísica este filósofo habla de la tipología de causas. En este caso, presenta la materia y el sustrato junto con unas causas intrínsecas, que consisten en conocer la materia y la forma de cada sustancia, porque para conocer realmente hay que conocer la causa del ser. Por otra parte, se encuentra la forma y la esencia, que integran a una serie de causas extrínsecas caracterizadas por ser eficientes y tener una finalidad; esto explica porque todo movimiento se realiza con vistas a un fin. En la antropología aristotélica debemos diferenciar entre un cuerpo material y un alma inmortal, que son la misma unidad de movimiento y realizadoras de actividades humanas; sin embargo, el alma no tiene preexistencia con el cuerpo. En el caso de Aristóteles los tipos de alma pueden encontrarse destinadas a las plantas (alma vegetativa cuyo fin es la nutrición), en los animales como un alma sensitiva que percibe, y tiene deseos y apetencias, característica de los animales; y finalmente un alma racional que poseemos los humanos, y nos permite entender y pensar mediante el conocimiento racional y sensible. En definitiva, la virtud procede del hábito, por lo que requiere unos criterios de deliberación y elección, encargados de dirigir y regular los criterios de la vida humana. No hay que confundir saber con virtud, ya que la fuerza de los seres se encuentra en su plenitud, y la potencia les convierte en lo que son. La epistemología aristotélica reconoce un conocimiento sensible inmediato que desaparece con la acción que lo ha creado, junto a un realismo que permite conocer lo particular de la experiencia. De esta manera el objeto de estudio es una sustancia, y dicho conocimiento se inicia con el conocimiento sensible, que a su vez comienza con el sentido común, encargado de unificar las percepciones para que puedan ser captadas por la percepción y la fantasía. A continuación se desarrolla el intelecto activo, que capta la idea universal que las imágenes de la fantasía tienen en potencia, para desembocar en un intelecto pasivo que capta los aspectos inteligibles que el intelecto pasivo tiene en él. En la ética nos muestra la idea del bien y la felicidad con la teoría de la virtud. Las virtudes éticas son aquellas morales que permiten escoger en función de la razón, la cual, es el término medio entre dos extremos. Por otra parte se encuentran las virtudes dianoéticas, que forman parte del pensamiento y la razón discursiva, lo que nos permite escoger las mejores opciones mediante la deliberación y la elección. Esta es la única manera de conocer y entender el mundo. Ética y política, tanto en Platón como en Aristóteles, son ámbitos inseparables: la ética conduce a la política y la política conduce hacia el ideal ético. Si la ética se ocupa de organizar y orientar el comportamiento individual en pos del bien y la felicidad, la función de la política es organizar la vida y el comportamiento colectivo para asegurar el bien común. En definitiva, ética y política tienen el mismo objetivo: el bienestar y la felicidad humanos. El ser humano es por naturaleza un ser esencialmente político, social. Su esencia es pertenecer y convivir en sociedad, en una comunidad donde pueda realizarse como tal y desarrollar todas sus posibilidades. El hombre aislado no puede realizarse completamente, pues no es una isla (la palabra que en griego designa a un individuo que no se relaciona con los otros es idiótes) También aquí se propone encontrar la naturaleza de la sociedad, lo hace buscando su origen. Lo importante es que el hombre es un animal político que para realizarse necesita de la polis. Ésta es la culminación de un desarrollo de las distintas asociaciones humanas: familia, tribu, aldea y finalmente polis. La ciudad es una forma natural de vida humana. Si para Platón lo ideal era hacer una ciudad justa, para Aristóteles la naturaleza de una sociedad es ser feliz. Su método de investigación es diferente al de Platón, parte del conocimiento real de los diferentes Estados, los diferentes sistemas políticos de la época, elaborando así La Política. Así, el hombre como animal social se agrupa socialmente porque le pertenece a su naturaleza, tiene la tendencia a lograr su propia perfección en la polis. Siempre estuvo en contra de la democracia, considerando que la mejor forma era ciudadanos de clase media con un gobierno aristocrático, término medio entre la monarquía y la democracia. A pesar de todo, niega la posibilidad de un Estado perfecto, cada pueblo vive unas circunstancias geográficas, climáticas, culturales… que hacen imposible establecer un orden general válido para todos. Así, cada comunidad deberá encontrar la organización que se adapte mejor a sus necesidades y recursos. Dentro de esta necesidad de adaptar el sistema constitucional al carácter y necesidad de un pueblo, Aristóteles distingue tres constituciones justas: monarquía, aristocracia y politeia; y tres injustas: tiranía, oligarquía y demagogia. El Estado es también un ser dinámico que tiende a un fin, la felicidad de sus ciudadanos, no sólo se trata de sobrevivir, sino de vivir bien, y no en abundancias de bienes materiales, sino llevar una vida conforme a la virtud. Así, el objetivo de la política será dar las condiciones para que se dé una vida buena y perfecta, satisfacerlas necesidades primarias y materiales, velando para que el individuo y el Estado alcance la felicidad.

Platón


“El cuerpo humano es el carruaje; el yo, el hombre que lo conduce; el pensamiento son las riendas, y los sentimientos los caballos”

Platón fue un filósofo griego, autor de “La República”, perteneciente a la Edad Antigua, alumno de Sócrates y posteriormente fue maestro de Aristóteles. Inicia su pensamiento con la teoría de las ideas, de la que deduce que podemos distinguir entre dos mundos: un mundo de las ideas, tangible, que se caracteriza por ser perfecto, imperecedero, universal, real, único y eterno; y un mundo imperfecto, perecedero, irreal, particular, material y cambiante, dado que la cosa es una copia imperfecta de la idea.  Continúa desarrollando su teoría mediante la jerarquización de ideas, de las que cabe distinguir: el Bien como última idea en ser alcanzada y representada por el sol, se encuentra al mismo nivel que la perfección; por otra parte la Justicia marca el equilibrio político, y finalmente la Belleza se encuentra relacionada con la moral. Plantón se pregunta la relación entre los dos mundos, y se da cuenta de que existe una relación de participación (la cosa participa de la idea) e imitación (la cosa es una copia imperfecta de la idea). Sin embargo, al darse cuenta de la complejidad de esta teoría, decide inventarse el Mito de Demiurgo, para explicar las cosas profundas y complejas que conciernen al mundo de ellas ideas. Esta serie de postulados desembocan en la teoría del conocimiento. Este mito está protagonizado por Demiurgo, que es un personaje inventado por Platón y se encarga de poner orden en el caos, además de crearnos a imagen y semejanza del modelo que es la idea. Dentro de la epistemología podemos encontrar la Doxa como representante del mundo sensible, de la conjetura y la opinión, dividida en la Eikásia (mundo de quienes creen en el mundo de los sentidos) y Pistis (mundo de quienes diferencian las cosas con las matemáticas a un nivel muy simple); y la Epistéme, que forma el mundo ideal de la ciencia y el conocimiento verdadero, que se forma de la Dianóia (nivel de las matemáticas como antesala del saber con el empleo de axiomas) y Nóesis (nivel del conocimiento dialéctico donde se encuentran los fundamentos que todo lo fundamentan para llegar a la idea del Bien. Al darse cuenta de la complejidad desarrolla el Mito de la Caverna, en el que un hombre sale de una cueva (eikásia, ignorancia) y asciende niveles al tiempo que va descubriendo el mundo exterior, hasta ver el Sol en representación de la noesis y el Bien. Finalmente, vuelve a la cueva para sacar de la ignorancia al resto (doxa). En este planteamiento puede observarse como el individuo comienza desarrollando una dialéctica ascendente y termina con una dialéctica descendiente. En la antropología cabe destacar que Platón es un dualista influenciado por Pitágoras, que además de considerar que el alma es independiente del cuerpo, pretende demostrar mediante la teoría de la simplicidad que el alma racional es inmortal. Por lo tanto, esta teoría admite que el alma no muere al ser indivisible. Sin embargo, la unión entre el alma y el cuerpo se produce cuando el alma, encontrándose en el mundo de las ideas, cae y toma contacto con el cuerpo, quedando atrapada y olvidando todo. Desde ahí cuando creemos aprender en realidad estamos recordando, efecto que explica la teoría de la reminiscencia. Además, el alma al caer quedo dividida en tres partes: alma concupiscible e irascible, ambas mortales, y el alma racional que es inmortal. El alma concupiscible está basada en la templanza y la moderación, siendo sus principales deseos la supervivencia y la reproducción, por lo que se representa del diafragma a los pies. El alma irascible representa la fuerza y el valor con el interés de la gloria y el prestigio, siendo representada por el cuello y el diafragma. Finalmente, el alma racional representa el equilibrio y la prudencia, que afanada por el estudio se ve representada en la cabeza. Para Plantón la idea de política perfecta es conseguir una ciudad estable en la que cada uno trabaje en lo que sabe para que sobrevivan los demás, esto quiere decir que la ciudad se divide en clases sociales con educación pública y mujer trabajadora. Respecto a estas clases podemos encontrar: los gobernantes (racional) que forman parte de la nobleza del saber y no tienen propiedad privada porque la ciudad los mantiene, los guardianes (irascible) encargados de proteger la ciudad aunque no tengan propiedad privada, y elegidos por los interesados en el saber; y los productores (concupiscible) que deben nutrir a la ciudad, ya que ellos si tienen propiedad privada. Finalmente, Platón nos muestra como las ciudades se conducen a su propia muerte: la aristocracia es un gobierno de magistrados y descendientes que tratan de aumentar sus riquezas con alances militares, lo que produce una timocracia en la que al ir acumulando riquezas darían nacimiento a una oligarquía, en la que se haría más vigente la sociedad de ricos y pobres, que provocarían la rebelión del pueblo y la aparición de una democracia con interés individual y demasiada libertad, por lo que el pueblo acabaría eligiendo una tiranía de interés individual que les agotaría, provocando enfrentamientos y el inicio de la historia.

Rousseau

"La libertad no es fruto que crezca en todos los climas, y por ello no está al alcance de todos los pueblos"


Rousseau es un filósofo que desarrolla su pensamiento durante el siglo XVIII, en pleno auge de la Ilustración francesa, que poco a poco quedaba influenciada de las ideas ilustradas inglesas y de sus filósofos, como Locke.  Este filósofo, de la línea de Montesqueau y Voltaire, desarrolla su pensamiento de la misma base que lo hizo Hume, del sentimiento. Del sentimiento surge la verdad que interesa al hombre, no de la razón. Y el sentimiento es para Rousseau el criterio infalible y universal. Para Rousseau la razón, es decir, la ciencia, las artes y la civilización, han sofocado el sentimiento del  estado natural. Las formas de la razón y la civilización deben adecuarse al sentimiento, que juzga como error y mal todo lo que lo obstaculiza y deforma. El saber no debe reprimir la naturaleza del hombre, sino dejar que se desarrolle siguiendo el propio instinto, el cual no tiende al dominio, sino a la felicidad interior y a la adoración de Dios. Por lo tanto, todo el sistema de leyes morales, políticas, económicas, educativas, científicas... establecido debe ser abandonado. Según él, la sociedad ha corrompido al ser humano. Para descubrir al hombre auténtico, no degradado por la civilización, Rousseau se va a servir de una hipótesis, el estado de naturaleza y va a proceder por eliminación de todo aquello que, a  su juicio, no es más que el resultado de la vida en sociedad.  El estado de naturaleza sería en el que se encontrarían los hombres antes -o al margen- de la creación de las sociedades organizadas. En este estado regirían las leyes o derechos naturales.  Pero R. se encarga de señalar que tal estado puede que no haya existido nunca históricamente. Es decir, es sólo una hipótesis que nos permite llegar al hombre natural por eliminación de todo lo que la sociedad pone en él. Éste sería el punto de partida para la construcción de una sociedad acorde con la auténtica naturaleza humana.  Sin embargo, en este estado de naturaleza, los hombres viven aislados, pues son fuertes, sanos y autosuficientes al no estar corrompidos por la sociedad. Además, la única comunidad natural es la familia y esta queda disuelta en cuanto los hijos dejan de necesitar a sus padres; Reina la igualdad, dado que las diferencias físicas entre unos hombres y otros no son suficientemente grandes como para establecer desigualdades. La desigualdad política o moral, frente a la física, implica desigualdad de riqueza, rango, etc. Y es creada por la sociedad y sus convenciones; y los hombres se mueven por dos impulsos básicos: el  deseo de autoconservación, que le lleva a satisfacer  compasión  sus necesidades básicas,  y la de sus semejantes que surge de su capacidad de identificarse con los demás.  Pero hay dos rasgos que diferencian al hombre de cualquier otro animal: la  libertad y la  capacidad de autoperfeccionarse. Y precisamente estos  rasgos son los que van a dar lugar a la aparición de la sociedad y de sus lacras.  Frente al instinto animal, la libertad natural humana permite elegir y actuar al margen de cualquier regla natural.  Frente a la vida animal, invariable durante toda la vida de la especie, la capacidad de autoperfeccionarse que tiene el hombre le permite transformar su vida, tanto a nivel individual como colectivo.  Según Rousseau, los seres humanos salen del estado de naturaleza para solucionar mejor sus problemas de subsistencia. Y de la costumbre de vivir unidos habrían surgido lazos afectivos y pasiones antes desconocidos, como los celos, la rivalidad, el orgullo…  Rousseau considera que los seres humanos habrían comenzado a vivir unidos para dar respuesta a sus necesidades naturales de manera más eficaz. Pero la vida en común habría dado lugar a la aparición de pasiones y rivalidades antes desconocidas. Luego, la simple posesión, propia del estado de naturaleza, habría dejado paso a la propiedad privada, origen de desigualdad  y de  conflictos. Las leyes y los gobiernos habrían sido instituidos para evitar la violencia. Pero los Estados sólo habrían consolidado la desigualdad y la injusticia que les habrían dado origen.  Rousseau considera que los seres humanos habrían comenzado a vivir unidos para dar respuesta a sus necesidades naturales de manera más eficaz. Pero la vida en común habría dado lugar a la aparición de pasiones y rivalidades antes desconocidas. Luego, la simple posesión, propia del estado de naturaleza, habría dejado paso a la propiedad privada, origen de desigualdad  y de  conflictos. Las leyes y los gobiernos habrían sido instituidos para evitar la violencia. Pero los Estados sólo habrían consolidado la desigualdad y la injusticia que les habrían dado origen.  El contrato social produce un “cuerpo moral y colectivo”,  “persona pública”, “república” o “cuerpo político”. Para Rousseau la  soberanía es inalienable e indivisible. Es inalienable porque si el pueblo dejase la capacidad de decidir en manos de representantes, perdería su libertad, por lo que el pacto que dio origen al cuerpo político se habría roto. Roto el pacto, los individuos estarían legitimados para defender sus intereses como mejor les pareciese y la comunidad se habría disuelto.  Con el contrato social y la voluntad general que lo expresa la libertad física del hombre se convierte en voluntad moral.  La postura de Rousseau en lo que concierne a la religión es la del deísmo y la religión natural. Afirma que, con el paso del tiempo, las religiones van degenerando en formalismos y complicaciones en los que un falso saber desfigura el mensaje originario. 

Descartes

"Es prudente no fiarse por entero de quienes nos han engañado una vez"

Descartes es un filósofo perteneciente a la Edad Moderna, que desarrolló su pensamiento en torno al racionalismo occidental del siglo XVIII. Este movimiento filosófico exaltaba la razón humana como capacidad cognoscitiva, y entendía que el conocimiento surgía de la razón, donde se crean las ideas innatas sin necesidad del conocimiento sensible. Los racionalistas pretenden crear una ciencia universal admirando las matemáticas como arquetipo de la sabiduría. Como buen racionalista, Descartes inicia su pensamiento con la elaboración de un Método unitario que le permita distinguir lo verdadero de lo falso. Entonces, se fija en las matemáticas porque ellas siempre son verdad; la lógica, el álgebra y la geometría son fuentes certeras y seguras, y son las virtudes de las matemáticas. La Duda debe ser universal, metódica y teorética, es decir, debe dudar de todo, alcanzar la verdad y extenderse a la reflexión filosófica. Los sentidos nos engañan y funcionan como fuentes inseguras de conocimiento, que media entre la realidad y los pensamientos; sin embargo, la razón también puede errar: es difícil diferenciar la realidad de los sueños y además, tengo un genio maligno que me hace dudar hasta de lo que tengo certeza. De esta serie de ideas nace la Mathesis Universales, método que a partir de la deducción universal-particular es capaz de llegar de una verdad cierta a las demás verdades, es una ciencia especial que ofrece ciertas ventajas. Cuando nos hablan de un método, entendemos que es un conjunto de reglas ciertas y fáciles que hacen imposible tomar lo verdadero de lo falso, y nos ayudan a avanzar hacia el conocimiento verdadero a partir de la ciencia.  La verdadera certeza proviene de razonamientos intuitivos y concretos que no dan lugar a error. Las fuentes de conocimiento certeras son la deducción y la inducción; la deducción como descubridora de las conexiones entre ideas simples, y la inducción como algo natural que permite a la razón captar las ideas simples sin errar. Las reglas cartesianas del Método son cuatro, todas ellas necesarias para alcanzar la verdad: la evidencia consiste en admitir lo que se encuentra en nuestra cabeza con tal certeza que no haya lugar a duda, el análisis pasa de ideas simples a ideas complejas, la síntesis revierte lo realizado por la síntesis, y la enumeración revisa todo el proceso para evitar errores. Todo método se reduce a la evidencia, por lo que hay que encontrar una evidencia de la verdad que nos lleve directamente a la verdad absoluta. Descartes continua este planteamiento con el Cogito, que permite conocer la existencia de cada uno. Con la duda metódica ha dejado en suspense todas las certezas excepto las normas morales. El pensamiento determina la existencia: cogito ergo sum; pienso, luego existo. Puedo dudar de todo menos de que estoy dudando, no puedo dudar de mi pensamiento porque determina mi existencia. En definitiva, el único ser que aparece y se da con total seguridad es el pensamiento. Gracias al análisis y la clasificación de las ideas, Descartes ha encontrado una idea clara que puede diferenciar con precisión mediante un proceso deductivo que consiste en la clasificación de ideas: las ideas adventicias provienen de la experiencia externa, las ideas facticias provienen de la imaginación y la voluntad, y las ideas innatas al provenir de la razón se tienen por naturaleza. Finalmente con el estudio de la realidad trata diversos temas: el origen de la sustancia y las tres res. Se opone a Aristóteles cuando dice que una sustancia no necesita de otra para que exista, por lo tanto, Dios es la única sustancia. La res cogitans trata el tema de la existencia: sé que existo pero en la medida que pienso, dudo de que exista mi cuerpo porque es perceptible por los sentidos, sé que el pensamiento y el cuerpo funcionan de forma independiente, pero este último se encuentra unido con el alma. La res infinita trata la idea de perfección: si tengo la idea de perfección es porque existe un ser perfecto, tengo la idea de perfección porque sé que es imperfecto dudar, y si la idea de perfección no viene de mí, tiene que venir de un ser perfecto; el ser perfecto existe porque es perfecto y tiene base en una idea innata que prueba la existencia de Dios. La res extensa demuestra la existencia del mundo material siguiendo el planteamiento cartesiano, del que no hay que dudar. Hay que dudar del mundo sensible porque es oscuro, confuso y engañoso. Respecto a la idea de extensión, Descartes se da cuenta de que esta idea está relacionada con Dios, y mediante su método deductivo se  da cuenta de que al tener la idea de extensión en nosotros, lo extenso existe, por lo que Dios existe y no me puede engañar.

David Hume

"Nada es más libre que la imaginación humana"

David Hume fue un filósofo perteneciente a la Eadad Moderna, que se dejó influenciar por el movimiento empirista del siglo XVII-XVIII. Este movimiento niega las ideas innatas porque no existen conocimientos independientes o de la experiencia; el conocimiento sensible puede distinguir lo verdadero de lo falso, pero no puede haber un conocimiento universal, porque el conocimiento se forma por juicios provisionales que serán posteriormente corregidos. Este conjunto de ideas cobran vida en la metafísica, campo en el que Hume niega el innatismo de Descartes. Los conceptos mentales son percepciones que provienen de la experiencia, por eso pueden existir; sin embargo, no existen ideas innatas, ni ideas que tengan representaciones previas a la experiencia, aunque esto no quiere decir que nuestras percepciones sean representaciones del mundo. Para explicar su pensamiento metafísico desarrolla una clasificación de ideas, en la que realiza tres grupos distintos: las ideas según la vivacidad pueden ser impresiones o ideas, según su procedencia pueden ser sensaciones o reflexiones, y según su composición se convierten en simples o complejas. En este momento se da cuenta de que las ideas se encuentran asociadas, pero, ¿de dónde vienen las ideas simples? Bien, para Hume las ideas simples provienen de las impresiones simples, por lo tanto, las representaciones mentales con las que razonamos son copias de las impresiones y las percepciones ya recibidas. Esto lo define como el concepto de validez que debe seguir cualquier idea que pretende ser conocimiento. Además de estar asociadas, las ideas se conducen unas a otras a partir de tres leyes: la ley de semejanza mediante la que la mente asocia ideas similares, la ley de contigüidad con la que las ideas llevan a otras cuando existe una relación espacio-temporal, y la ley causa-efecto que provoca que ciertos hechos sigan a otros al igual que sucedió en el pasado; esto quiere decir, que el “yo” está formado a partir de impresiones e ideas. Entonces, si las ideas están asociadas y se conducen unas a otras, entonces deben de estar relacionadas; el conocimiento mental está formado por ideas que provienen del pensamiento y por impresiones que vienen de la razón, de ahí, se establecen una serie de juicios que se desarrollan en las Relaciones de Ideas y en las Cuestiones de Hecho. Las relaciones entre ideas y conceptos no describen como es el mundo, pero al surgir del razonamiento crean afirmaciones universales y necesarias, válidas en cualquier circunstancia, aunque su negociación implique un absurdo. En cambio, las cuestiones de hecho son las relaciones que existen entre los hechos, que son contingentes: lo que es, lo es ahora, pero podría no serlo. Su negociación es posible y no implica un absurdo. Hume también estudia la causalidad; la conexión causa-efecto se relaciona con la ley de relación y asociación de ideas que atribuimos a los acontecimientos que ocurren en el mundo. Para que exista una idea, antes tiene que haber una impresión. La imaginación es un fenómeno que va seguido de otro por la costumbre de que en el pasado fue así, por lo que crea una proyección del pasado útil para que el mundo no sea tan imprevisible. En conclusión, una costumbre crea creencias pero no crea un conocimiento verdadero. Sin embargo, aunque Hume desarrolle parte de su pensamiento hablando de la metafísica, no la considera como ciencia: si se sigue el principio empirista nos damos cuenta de que la metafísica no es conocimiento, porque crea opiniones si consistencia ni fundamento, además, no se enmarca en las relaciones de ideas o en las cuestiones de hecho. También critica a la sustancia extensa, finita y pensante: esta sustancia no existe. La idea de sustancia no viene de ninguna impresión, no es válida y es una invención que proviene de la imaginación; la sustancia finita no existe, y Dios tampoco, ya que la idea de sustancia perfecta no tiene ninguna impresión que la legitime, por lo tanto, la religión y Dios son necesarias para la vida; la sustancia pensante está formada por percepciones e ideas que se suceden y cambian, el “yo” es una creencia de nuestra imaginación que da fundamento a algo que no lo tiene. Finalmente, en el desarrollo de su ética Hume advierte que las necesidades solamente quedan satisfechas cuando se vive en compañía de los demás. El ser humano tiene sentimientos y emociones que les hacen responsables de sus actos, esto quiere decir que sus acciones o motivaciones, vienen determinadas por sentimientos positivos o negativos que determinan su comportamiento. Es una ética utilitarista, en la que el Bien se obtiene del placer y la utilidad, por lo tanto y en el caso de la ética, el papel fundamental reside en la educación.

San Agustín

"Entiende para creer y cree para entender"

San Agustín fue un filósofo cristiano que nació en Tagaste durante la Edad Media. Su pensamiento se centra en la elaboración de los presupuestos cristianos, que son una serie de postulados en los que presenta al cristianismo como la fe en la palabra de un Dios no entendido por la razón, pero que en cambio, ha traído a Occidente el concepto de "perdón". Para San Agustín la razón y la fe se encuentran unidas en la búsqueda de la verdad, en la búsqueda de Dios. La religión y Dios deben encargarse de la fe, que dirige nuestra inteligencia en la búsqueda de la verdad, sin embargo, la razón debe estudiar la filosofía y ayudarnos a entender los contenidos que presenta la fe. Los seres humanos estamos formados de un cuerpo (mortal) y  un alma (inmortal), lo que rechaza la teoría de la transmigración platónica. Dios ha creado un alma por hombre, lo que desembocó en la teoría del creacionismo. La antropología de San Agustín estudia el comportamiento humano basándose en la diferencia entre la libertad y el libre albedrío. Dios ha dotado al hombre del libre albedrío para que él mismo sea capaz de diferenciar entre el Bien y el Mal, sin embargo, Adán ha transmitido el pecado original durante todas las generaciones, de tal forma que siempre acabamos tendiendo al pecado. Sin embargo, hay unos pocos elegidos a los que Dios dota con la gracia divina, que es lo que convierte al libre albedrío en libertad. La gracia divina es el anhelo de amar al bien supremo, de amar a Dios. Por lo tanto, la virtud se entiende como el valor ordenado que conduce a la paz y garantiza la justicia y el derecho. En su epistemología o teoría del conocimiento, San Agustín busca alcanzar el conocimiento pleno a partir de la dialéctica ascendente, pero, hay que tener en cuanta que todas las ideas se encuentran en la mente de Dios, lo que quiere decir que se generan en el alma divina y no en la humana. El conocimiento intelectual está formado de una serie de ideas y verdades eternas que Dios ha colocado en nuestra alma. El conocimiento sensible es el novel más bajo del saber, es el que pertenece a los humanos y animales, que perciben un mundo engañoso de sensaciones inestables. Sin embargo, al pasar al conocimiento racional superior se comienzan a conocer las ciencias universales del mundo, ya que la razón nos ayuda a alcanzar la verdad universal y los sentidos nos permiten conocer las cosas mundanas. Finalmente, el conocimiento racional superior es el que se alcanza cuando se trata de conocer verdades y esencias absolutas. De la verdad universal nace la teoría de la creación y de Dios, que es capaz de establecer las verdades universales. La idea del mundo estaba en la mente de Dios antes de ser creado, el ejemplarismo es la manera con la que ha creado al mundo y los seres, que son gérmenes que se desarrollan en el tiempo que determine Dios. Finalmente, en la idea de política de San Agustín podemos distinguir entre dos tipos de ciudades: la ciudad terrena en la que viven aquellos que no aman a Dios, y la ciudad de Dios en la que viven amando a Dios y tienen intereses espirituales contrarios a los terrenales de la otra ciudad. Por lo tanto, la ciudad perfecta es aquella en la que la Iglesia se coloque como la máxima institución por encima del Estado, que debe someterse y aprender de ella. La Iglesia hace buenos a los hombres, el cristianismo debe basar el Estado para crear hombres humildes. San Agustín apoya la combinación de la Iglesia y el Estado.