domingo, 3 de junio de 2012

Epígrafes de la Historia de España


La Prehistoria y la Edad Antigua:

2.1 Proceso de hominización en la Península Ibérica:

Los primeros restos humanos en la Península Ibérica se remontan a 1.200.000 años (Atapuerca), y se afirma que son del Homo Antecesor (pionero). También se han encontrado restos del Homo Heidelbergensis, habitante durante el Paleolítico Inferior hace 10.000 años y caracterizado por ser cazador, recolector, carroñero, pescador y tallador de piedras. Durante el Paleolítico Medio (10.000-3.500 a.C. en el Norte Peninsular) habitaron el Homo Neandertalensis y el Homo Sapiens, conocedores del fuego y la muerte, y crean pinturas polícromas y naturalistas. El Mesolítico caracterizado por la fabricación de microlitos, pinturas monocromas, recolección y producción, da paso a los agricultores, sedentarios y ganaderos del Mesolítico, también destacados por su trabajo con cobre (Calcolítico, 3.000 a.C.), bronce (2º milenio a.C.) y la creación de megalitos.

2.2 Pueblos prerromanos:

Durante el Primer Milenio a.C. se desarrolla en Andalucía Occidental y Portugal la cultura tartésica, que al decaer (sg. IV a.C.) lleva a la aparición del área celtíbera (norte y centro-oeste) con  economía (agricultura y ganadería) y pueblos (vascones, cántabros…); y el área ibérica (norte-sur) con pueblos (lacetanos y turdetanos) y poseen (moneda, lengua no descifrada y organización política estamental) en el sg. III a. C. En el 800 a.C., fenicios y griegos llegan a la Península (metales, comercio con tartesos, cultivo de trigo, vid y olivo (trío mediterráneo)) y comerciaban con Gadir, Cádiz y Sexi. Influencia griega en arte y lengua. Cártago entra en el sg. IV a.C. controlando el comercio y los enclaves estratégicos (Ebusus). Ocupación del sur y suroeste que lleva en el siglo III a.C. a los enfrentamientos con Roma.

2.3 La romanización:

Desde el siglo 218 a.C. al 29 d.C., tuvieron lugar en la Península Ibérica (Hispania romana), las Guerras Púnicas (Roma contra Cártago); en una primera fase se conquisto el levante (Cádiz), en la segunda el centro (Numancia y Cártago), y en la tercera grupos pequeños hasta que se llegó a la pacificación. Esto llevó a la romanización (proceso de asimilación de las formas de vida romanas por parte de la población autóctona), que se extendió principalmente por el norte y el sur, y consistía en construir calzadas (Vía Augusta), ciudades (Sevilla, Valencia), edificaciones, aplicar la lengua latina y el Derecho romano (personas libres y esclavos), figuras políticas y culturales (Séneca y Trajano) y aparición de la religión cristiana en el sg. III (crisis romana, llegan los pueblos bárbaros).

2.4 Los reinos visigodos:

En el siglo III a.C. decae el Imperio romano a causa de una crisis, lo que lleva a la presión bárvara en la frontera y a las negociaciones entre romanos y germanos. Los bárbaros (suevos, vándalos y alanos) entran en la Península (409 d.C.) y en el 507 d.C. llegan los visigodos desde Tolosa e instalan la capital en Toledo. Entre los siglos 585-589 d.C. hay tres reyes visigodos: Leovigildo (unifica la Península en un solo reino), Recaredo (instaura el cristianismo) y Rencesvinto (Liber ludicorum: mezcla de leyes romanas y visigodas), en una sociedad de hombres libres basada en un sistema feudal.

La Península Ibérica en la Edad Media: Al-Ándalus:

3.1 La evolución política, conquista, emirato y califato de Córdoba:

En el año 711 (crisis visigoda), tiene lugar la batalla de Guadalete, en la que se enfrentan visigodos (Rodrigo) y musulmanes (Tariq), los cuales conquistan casi todo el territorio hispánico, o pactan mediante capitulaciones o rendiciones con los visigodos. Con esto nace Al-Ándalus y el califato de los Omeyas (emirato dependiente), con capital en Damasco. Primera derrota musulmana (Covadonga, 722). Siglo VII (revolución abasí), Abd-al-Rahman III (califa del califato de Córdoba), acaba con los conflictos internos y la expansión cristiana (norte). Crisis en el siglo X; Almanzor muere (guerra civil), Hisham II no ejerce poder político. En la guerra cae el Califato de Córdoba y aparecen los reinos taifas.
3.2 Los reinos de taifas y las invasiones norte-africanas:

En el 1031 desaparece el Califato de Córdoba y aparecen los reinos de taifas (oligarquías militares de andalusíes, bereberes y esclavos). En 1085 cae Toledo. En 1086, almorávides (tribus bereberes dedicadas a la ganadería), derrotan a Alfonso VI (fin de taifas), unifican Al-Ándalus y frenan el ataque cristiano. Siglo XII, decaen los almorávides y aparecen los segundos reinos taifas que tuvieron éxito en Uclés (1145) y Sarajas (1172). Los almohades unifican Al-Ándalus, vencen en 1195 (Atarcos) y son derrotados en 1212 (Tolosa). Surge el Reino Nazarí de Granada fundado por Mohamed I, que pactó (parias) con Fernando III, la conquista de Sevilla y Córdoba. Granada y Castilla continúan siendo zona de conflictos.

3.3 La sociedad en Al-Ándalus:

La economía andalusí se centraba en la agricultura, nuevos cultivos (arroz, caña de azúcar…), nuevas plantas textiles (algodón, cáñamo…) y el regadío, con la construcción de acacias y norias. Artesanía: cerámica y cuero. Respecto al comercio interior, Al-Ándalus comerciaba con el resto del mundo islámico y con Europa. La moneda era el dinar. Los impuestos se dividen en parias (todos pagan), impuestos comerciales (judíos y cristianos) y limosnas (cristianos pagan a árabes). La sociedad estaba formada por musulmanes (sirios y árabes) y esclavos (ejército y servicio doméstico).

3.4 El legado cultural:

La cultura en Al-Ándalus tiene una base religiosa. En las principales ciudades tuvo  una gran actividad intelectual apoyada por emires y califas omeyas. La Madrassa (universidad islámica) se inaugura en el siglo XIV. Muchas de las obras clásicas se traducen al latin y se divulgan por la Escuela de Traductores de Toledo. Filosofía; Averroes (mezcla religión islámica y aristotélica), intercambio cultural con Oriente en la literatura. A mediados del siglo X, hay un período de esplendor (ciencia, astronomía, medicina, matemáticas y botánica). Destacan Ibn-Hazan y Al-Hakam II.

3.5 La mezquita y el palacio en el arte hispano-musulmán:

Las ciudades musulmanas (medinas) estaban articuladas en torno a tres ejes fundamentales: el palacio (alcazaba), la mezquita (aljama) y el mercado (zoco). Las distintas ciudades de Al-Ándalus encontrarían una alcazaba que ejerciese funciones militares y residenciales del gobernador musulmán. Caso especial, lo constituyen los complejos palaciegos de Córdoba (Medinat-al-Zahara) en época califal o la Alfajería de Zaragoza (Taifas).

La Península Ibérica en la Edad Media: los reinos cristianos:

4.1 Los primeros núcleos de la resistencia:

Tras el 711 (invasión musulmana), aparecen núcleos de resistencia: el primero (722) tendrá lugar en Asturias y Covadonga (Pelayo). La monarquía asturiana se consolidará en torno a una familia (Pelayo-Pedro) y se expandirá por el cantábrico y el valle del Duero (910, se convierte en reino). Segundo foco, Pamplona (independencia en el siglo IX por Iñigo Arista). En la zona oriental del Pirineo se constituye la marca hispánica bajo dominio franco.

4.2 Etapas de la reconquista:

La Reconquista es la ocupación del territorio musulmán por parte de los cristianos. Se iniciará en el siglo XI, aprovechando la debilidad de las taifas musulmanas. Se conquista Toledo en 1805. El Tajo y el Guadiana serán ocupados de forma inestable por órdenes militares. Se conquistan las Navas de Tolosa en 1212, y en 1492 se toma Granada (RRCC). Conquista de Zaragoza. Jaime I de Aragón dirige la ocupación de Mallorca (1229) y de Valencia (1238) a favor de Alfonso X de Castilla.

4.3 Formas de ocupación del territorio y su influencia en la estructura de la propiedad. Modelos de repoblación y organización social:

La repoblación se inicia en el siglo IX, ocupándose territorios despoblados mediante presura (Castilla) o aprisia (Aragón), que consiste en que el primero que encuentre la tierra es quien se la queda, ambos, en la zona oriental. Esto suponía la ocupación del territorio despoblado tras el desbrace, y puesta en explotación. Esta primera repoblación permitirá la expansión de la pequeña propiedad campesina, desarrollándose el señorío en segundo plano. Extremadura se repoblará junto a la zona de las afueras de Navarra, mediante fueros o cartas puebla (privilegios del repoblador). Tras la conquista de Toledo la ocupación del Tajo y Guadiana se dejó a manos de órdenes Militares. Andalucía se conquista mediante concesiones por parte de la monarquía o repartimentos. En la zona oriental hay procedimientos similares. La sociedad medieval hispana respondía a la división estamental (Medievo).

4.4 Diversidad cultural; cristiana, judía y musulmana:

Homogeneidad religiosa y cultural. Coexistencia entre judíos, cristianos y mudéjares en las poblaciones cristianas, a veces, conflictiva (persecuciones y enfrentamientos entre las comunidades separadas física y jurídicamente). En la Escuela de Traductores de Toledo se hicieron traducciones al griego, latín y hebreo. Se tradujo el Corán, libros de astronomía. Geografía, medicina y matemáticas; así como obras de Averroes. Gracias a esto la ciencia árabe llegó a Europa y los tratados griegos y latinos hasta nuestra actualidad.

4.5 Manifestaciones artísticas:

Siglo XI, nuevo estilo artístico. Arquitectura románica (muro, columna, arco de medio punto y bóveda de cañón); catedrales (Santiago de Compostela y Santo Domingo de Silos). Escultura románica (antinaturalista, papel decorativo y doctrinal en los templos, recubriendo capiteles, tímpanos y alquivoltas de las puertas; talles de madera policroma, marfil y orfebrería), destaca el conjunto escultórico de Santiago. Pintura, (antinaturalista, sin perspectiva y con trazos y colores planos), destacan los frescos de San Isidoro de León y San Clemente de Tahüll. Siglo XIII, estilo gótico, sociedad marcada por el desarrollo de la burguesía y el comercio en las ciudades. Arquitectura (luz, espacios verticales, arco ojival, arbotantes y bóveda de crucería); destacan Toledo y León. Escultura y pintura idealizadas caracterizadas por la belleza y movilidad de las obras que suelen ser religiosas o civiles.

La Baja Edad Media: crisis de los siglos XIV y VI:

5.1 La organización política y las instituciones de la Baja Edad Media:
La Baja Edad Media (XIV-VI) cuenta con una organización política e institucional. En Castilla esta etapa de crisis permanente y muy centralizada por el enfrentamiento entre la nobleza (aprovecha la muerte del rey Sancho IV y la regencia de su esposa, para celebrar cortes y exigir privilegios), y cuando sube Alfonso XI al trono crea el ordenamiento de Alcalá (1348), reafirmando la autoridad monárquica. También crean instituciones como la hermandad general, la de marina o el Consejo real de Castilla (territorio reorganizado en nueve distritos). La monarquía se hace más fuerte y cuenta con la Curia Regia, en ámbito local, los corregidores. Las instituciones aragonesas se basan en las convocatorias de las cortes (vienen de los fueros) y el pactismo, y se crean instituciones nuevas (la Diputasió General, y la Unión de Nobles, con la intención de conseguir más privilegios) pero el rey les derrota y se apoyará en las Cortes (1412). En ese mismo año tiene lugar el Compromiso de Caspe que llevará a Fernando de Antequera a ser el heredero.

5.2 La crisis de la Baja Edad Media:

La economía medieval (agraria y artesanal), tenía dificultades para crecer como había hecho hasta el siglo III. Así, las malas cosechas y la peste negra (epidemia 1348) provocaron el despoblado de tierras. La muerte, huida por los campesinos, y el fin de las conquistas, provocarán la pérdida de rentas a los nobles, que aumentarán su presión sobre los siervos (malos usos, remensa) y lucharon entre sí con el rey para obtener nuevos señoríos. Todo esto supuso un período de conflictividad entre campesinos y señores (guerra irmadiña), aristócratas y artesanos; en general guerras civiles y ataques a las minorías (pogromos). La monarquía intentó recuperar su poder político haciendo concesiones a los nobles, los que consolidan su poder económico y social mediante la Meseta y el Mayorazgo.

5.3 Expansión de la corona aragonesa por el Mediterráneo:

De los territorios que integraban la Corona de Aragón, tres de ellos: Cataluña, Valencia y Mallorca se abrían al Mediterráneo, lo que determinó su vocación comercial y su ámbito de actuación. Desde finales del siglo XIII los monarcas aragoneses emprendieron una importante expansión política por el Mediterráneo. A pesar de la oposición de Francia y el Papado incorporaron a la Corona: Sicilia, Cerdeña y el reino de Nápoles. Incluso durante un tiempo pertenecieron a Aragón los ducados griegos de Atenas y Neopatria conquistados por tropas mercenarias catalanas, los almogávares, en árabe los que entran en tierra enemiga, que habían acudido en ayuda del emperador bizantino contra los turcos.  Gracias a esta expansión se desarrolló un activo comercio internacional, en el que Cataluña y sobre todo Barcelona, tuvo un papel prioritario. Se exportaban hierro y tejidos y se importaban cereales, pieles y especias. La etapa de máximo esplendor del comercio catalán fue en el siglo XIV, pero la crisis bajo medieval afecto a esta actividad y Valencia sustituyo a Barcelona como principal puerto mercantil. La caída de del Imperio bizantino (1453) y el avance turco aceleraron la decadencia del comercio Mediterráneo, al mismo tiempo que surgían las rutas atlánticas.

5.4 Las rutas atlánticas (castellanos y portugueses), y Canarias:

La exploración  y conquista de las Islas Canarias se enmarca en el contexto de la expansión por el Atlántico sur de castellanos y portugueses; los avances científicos y técnicos hicieron posible esta expansión. Durante el siglo XIV marinos genoveses, mallorquines y catalanes solían partir de puertos andaluces y portugueses aunque las Islas Canarias no despiertan demasiado interés hasta que en 1344 Clemente VI concede un reino en las islas a Luis de la Cerda (noble castellano). En el siglo XV se emprende una conquista efectiva del archipiélago. La primera expedición la dirigió Jean de Béthencourt que ocupó Lanzarote y Fuerteventura y se ofreció como vasallo al rey de Castilla. A partir de entonces otros miembros de la nobleza comenzaron a explorar el territorio. A partir de 1475 la monarquía intervino directamente en la conquista de las demás islas que se mantuvieron como tierras de realengo. Por su parte los portugueses habían iniciado desde comienzos del siglo XV su propia expansión por el Atlántico sur siguiendo la costa africana en busca de oro, conquistando Ceuta, Madeira y explorando el Golfo de Guinea; el archipiélago estaba por tanto, dentro de su zona de interés y se convirtió en motivo de rivalidad con los castellanos, los portugueses reclamaron ante el Papa, apoyaron a los indígenas rebeldes e incluso llevaron a cabo intentos de ocupación de las islas. Pero el conflicto no se resolvió de modo definitivo hasta 1479 con el Tratado de AlcaÇovas-Toledo  en el reinado de los RRCC.

Los Reyes Católicos, la construcción de un Estado moderno:

6.1 Los Reyes Católicos y la Unión Dinástica:

En 1469 contraen matrimonio Isabel (Castilla) y Fernando (Aragón), conocidos como los RRCC. Ambos acabaron con el poder del Islam en la Península Ibérica, y expandieron la fe cristiana.  Su casamiento no significó la creación de un Estado unido (distintas leyes, moneda…), pero sí la creación de la Monarquía Hispánica. Isabel tuvo que superar la oposición de Enrique IV (hermanastro) y luchar contra los partidarios de Juana la Beltraneja (1474-79) para acceder al trono tras la firma del Tratado de Alçovas. Fernando heredo el trono en 1479 al morir Juan II (padre). A partir de este momento se lleva a cabo el proceso de creación de un Estado Moderno que heredará Carlos de Habsburgo.

6.2 La conquista del reino nazarí de Granada y la incorporación del reino de Navarra:

Guerra de Granada (1481-1492). Conquista y defensa de Alhama (1481-84), enfrentamientos entre musulmanes y cristianos en la frontera que separaba Castilla del Reino Nazarí (Málaga, Almería y Granada). En 1482 Diego Ponce de León se hace con Alhama y toma Málaga (1485-87): ocupación de la ciudad y sostenimiento de la esclavitud musulmana. Rendición de Granada (1488-92) tras las capitulaciones de Santa Fe; las tropas castellanas entran en la Alhambra e incorporan el reino a Castilla. Navarra se ocupó tras el fallecimiento de Isabel, que llevó a Fernando a ocupar Pamplona (1512) y anexionarla en las Cortes de Burgos (1515), conservando fueros e instituciones navarras.

6.3 La conquista de Canarias y la aproximación de Portugal:

Antes del acceso al trono de los RRCC se habían incorporado a Castilla, aunque como señoríos particulares: Lanzarote, Fuerteventura, La Gomera y Hierro. Con los nuevos monarcas se conquistaron las tres islas restantes: Gran Canaria, La Palma y Tenerife. La conquista de estas islas se efectuó por el sistema de capitulaciones. Se establecía un contrato con capitanes y eclesiásticos para que llevaran a cabo la conquista y evangelización de los territorios en nombre de la monarquía, cuyo papel se reducía a autorizar y controlar la empresa. Estos territorios no pasaban a ser señoríos sino que permanecieron como tierras de realengo, es decir, bajo dominio directo de la corona. Las islas empezaron a adquirir importancia por el cultivo de la caña de azúcar y por su lugar estratégico como etapa en la ruta hacia América. La población nativa muy mermada por las guerras, asimiló rápidamente la cultura de los conquistadores con los que se mezcló sin conflictos. En cuanto a la rivalidad de Portugal por la conquista de las Canarias se empezó a resolver desde el final de la guerra de sucesión en Castilla. Por el tratado de AlcoÇevas, Portugal reconoció a Isabel reina de Castilla y los derechos castellanos sobre las islas Canarias, los RRCC renunciaban por su parte a cualquier otro derecho sobre la Costa africana, Madeira, Cabo Verde o las Azores. Más tarde el Papa Alejandro VI con su bula Inter caetera, 1493, establecía la línea divisoria imaginaría a 100 leguas al oeste de las Azores entre España, la zona al oeste de la línea y Portugal al este. Pero en 1494, por el tratado de Tordesillas la línea se desplazó a 370 leguas al oeste de las islas de Cabo Verde, lo que incluía para Portugal la ruta que bordeaba África y le permitiría la futura ocupación de Brasil.

6.4. Los Reyes Católicos y la organización del Estado: instituciones de gobierno.

 El reinado de los Reyes Católicos presenta rasgos medievales al tiempo que se establecen las bases para un Estado moderno que irán desarrollando sus sucesores. Al aumentar su poder y las competencias del estado la administración se fue haciendo más compleja y especializada y requería mayor número de juristas y letrados en su mayoría pertenecientes a la pequeña nobleza. En Aragón, existía un virrey o delegado real en cada uno de los reinos con poderes ejecutivos y judiciales. El Consejo de Aragón era un organismo consultivo y a veces actuaba como tribunal Supremo. En el gobierno de las ciudades Fernando introdujo el sistema de sorteo para la elección de cargos municipales, en un intento de limitar el poder oligárquico.
En Castilla el Consejo real se convirtió en el órgano más importante y acabó denominándose Consejo de Castilla. Sus miembros se reunían primero en diversos comités que fueron convirtiéndose en Consejos especializados: El de la Inquisición, el de las Órdenes, el de la Hermandad, el de Hacienda y el de Indias. En las ciudades castellanas el representante de la monarquía era el corregidor que tenía competencias en materias diversas: políticas, administrativas, financieras… En el ámbito de la justicia se desarrollaron las instituciones creadas por sus predecesores. En Castilla existían dos Chancillerías con función de tribunales superiores: una en Valladolid y otra en Granada. Y dos Audiencias: una en Santiago y otra en Sevilla. En la Corona de Aragón, Fernando creó una Audiencia en cada uno de los reinos. Sin embargo la administración de justicia se vio dificultada por la existencia de señoríos que quedaban fuera de la jurisdicción real y por la gran diversidad de fueros y normas locales confusas y a veces contradictorias entre sí. El único órgano común en los dos reinos era la Inquisición, encargada de velar por la ortodoxia católica, que en ocasiones se convirtió en un instrumento político de la monarquía.

 6.5. Los Reyes Católicos: la proyección exterior. Política italiana y norteafricana.

Fernando retoma la política tradicional aragonesa de expansión en el Mediterráneo. Alfonso V tras su muerte en 1458, deja Nápoles en manos de su hijo bastardo Ferrante I, al que sucede Fernando II y Nápoles fue invadida por el rey francés Carlos VIII. Fernando aprovecho este hecho para intervenir en Italia. La campaña fue dirigida por Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán, gran estratega que sustituyó la caballería pesada de carácter medieval por tropas de infantería mercenaria armada con largas picas y arcabuces. En 1503 el Gran Capitán derrota a las tropas francesas en las batallas de Ceriñola y Garellano forzando su retirada. Nápoles se incorporó a la monarquía española en 1504, siendo gobernada desde ese momento por un virrey (el Gran Capitán fue obligado a regresar a España por temor a que su enorme prestigio y ascendente sobre las tropas le llevaran a proclamarse rey de Nápoles). Además los Condados catalanes de Rosellón y Cerdaña fueron devueltos por Francia en 1493 en un intento de apartar a Fernando el Católico de Italia. La política norteafricana respondía a los intereses de Castilla que siempre había pretendido la conquista de Marruecos y también un intento de acabar con los piratas berberiscos (apoyados por los turcos) asentados en el litoral y que realizaban frecuentes expediciones en las costas peninsulares. Los intereses de Fernando en Italia retrasaron el proyecto y solo se tomó el puerto de Melilla (1497). Tras la muerte de Isabel (1504), el impulsor del proyecto, fue Cisneros (regente de Castilla hasta la llegada de Juana y Felipe el Hermoso) que prosiguió esta política mandando una expedición en 1509 que permitió la toma de Orán. Los enfrentamientos entre Cisneros y Fernando acabaron con el abandono de la política norte africana y la ocupación española quedo limitada a un número reducido de plazas fuertes en la costa (Melilla, Orán, Bugía, Trípoli) cuya eficacia contra la piratería fue prácticamente nula.

Expansión ultramarina y creación del Imperio Colonial:

7.1 El descubrimiento de América:

El descubrimiento y la conquista de América fue una empresa castellana dirigida a la búsqueda de una ruta alternativa a las indias orientales .Cristóbal Colón, probablemente un aventurero y marino genovés, pretendía llegar a las Indias por el oeste, apoyándose en la idea de esfericidad de la tierra. Hasta que no finalizó la toma de Granada los RRCC no aceptaron la propuesta de Colon, que firmó un acuerdo con ellos: Las Capitulaciones de Santa Fe (17 de abril de 1492), según estas obtendría los títulos de almirante, virrey y gobernador de las tierras descubiertas y se beneficiaría de la décima parte de las riquezas obtenidas. Colón partió del Puerto de Palos el tres de agosto de 1492 y el 12 de octubre llegó a las Antillas, a la isla de Guanahaní a la que denominó San Salvador. Después descubrió Cuba y la Española y regreso a la península. Colón realizó tres viajes más entre 1493 y 1504. Parece que murió con la convicción de que había llegado cerca de las costas occidentales de Asia. Pero otros navegantes que emprendieron los llamados viajes menores exploraron las costas de América del sur; como el florentino Américo Vespucci que afirmó que no pertenecían a Asia. Un cartógrafo alemán asignó al continente el nombre de América en 1507. Tras el primer viaje de Colón se reconocieron los derechos de la monarquía castellana sobre las tierras descubiertas y sobre las que se pudieran descubrir más allá de una línea imaginaría a cien leguas al oeste de las Islas Azores y de Cabo verde, según el arbitraje papal de Alejandro VI y por el tratado de Alcaçovas (1479) entre Castilla y Portugal. Pero los portugueses ante los nuevos acontecimientos no estaban satisfechos y Los RRCC interesados en mantener buenas relaciones con el reino vecino propiciaron un nuevo acuerdo mediante la firma del tratado de Tordesillas (1494) que desplazó la línea divisoria a 370 leguas al oeste de las islas de Cabo verde. Lo que permitió a Portugal la ocupación de Brasil. A partir de entonces se procedió a la exploración y colonización sistemática del continente.

7.2. Conquista y colonización de América:

Durante el reinado de Carlos I se procedió a la exploración y colonización del continente americano. La conquista se realizó mediante expediciones particulares en las que los conquistadores firmaban capitulaciones con la Corona, en las que se fijaban los objetivos y el reparto del botín. Destaca la conquista del Imperio azteca de Méjico por Hernán Cortés, entre 1519 y 1521, que aprovechó el descontento de los pueblos sometidos por los aztecas para controlar el Imperio e imponer una administración eficaz, al tiempo que enviaba varias expediciones que le permitieron ampliar el territorio. La otra gran conquista del periodo es la del Imperio inca de Perú, explorado y finalmente sometido por Pizarro y por Almagro entre 1531 y 1533. A estas grandes empresas siguieron otras que fueron ampliando el conocimiento y la ocupación del nuevo territorio: Las tierras de Chile fueron exploradas por Diego de Almagro y por Pedro de Valdivia; Pedro de Mendoza fundo Buenos Aires en 1535; Orellana exploró el Amazonas y Hernando de Soto el Mississippi; etc. En apenas diez años se había explorado casi toda América, desde California hasta el Río de la Plata.
Al principio los conquistadores se dedicaron a extraer la mayor cantidad de oro posible. Pero las fértiles tierras del continente hicieron que comenzaran a llegar colonos dispuestos a instalarse en América, los colonos eran en su mayoría andaluces, extremeños y vascos, recibían tierras y se les entregaba un grupo de indios (encomendación) teóricamente para ser evangelizados e instruidos, pero que en la práctica fueron obligados a trabajos forzosos. Las minas eran propiedad real y ésta concedió su explotación a particulares a cambio de la entrega de la quinta parte de todo el mineral extraído. En ambos casos, el trabajo se basó en la explotación de la mano de obra indígena. Las disposiciones de la Corona para evitar los abusos sobre la población fueron incumplidas de forma sistemática, a pesar de las continuas denuncias del padre Bartolomé de las Casas sobre la explotación a que se estaba sometiendo a los indios. La escasez de población condujo también a un intenso tráfico de esclavos desde África, primero bajo control portugués y, más tarde, holandés.

7.3. Gobierno y administración de América.

Los asuntos americanos se llevaban desde España a través de dos instituciones: La Casa de Contratación de Sevilla que organizaba y controlaba el comercio y la navegación y el Consejo de Indias que se ocupaba de elaborar la legislación de Indias, de nombrar cargos y de los asuntos económicos relativos a América. Por otro lado, los territorios americanos se incorporaron a la Corona de Castilla, pero por la enorme distancia su administración quedo dividida en virreinatos: el de Nueva España con capital en Méjico y el de Perú con capital en Lima. El límite entre uno y otro estaba en Panamá. A la cabeza de los virreinatos estaba un virrey en calidad de representante del rey. Estos dos virreinatos se dividían en gobernaciones, su número aumentó a medida que progresaba la conquista. Estaban regidas por gobernadores subordinados a los virreyes. En los lugares fronterizos o más conflictivos se establecieron Capitanías generales a cargo de un capitán general. Las ciudades, en las que residía la mayoría de la población colonizadora, estaban regidas por cabildos y su organización era similar a la de los municipios castellanos. Las ciudades y su territorio circundante formaban corregimientos a cargo de un corregidor. Por último las Audiencias se ocupaban de impartir justicia además de tener funciones administrativas. Al mismo tiempo fue desarrollándose una legislación específica para la organización de los nuevos territorios que es conocida, con carácter general, como Leyes de Indias. La primera recopilación de las leyes son las llamadas Leyes de Burgos (1512) y respondían al deseo real de evitar los abusos de los colonos y de mantener bajo su control el Imperio, prohibiendo la esclavitud, pero obligando a los indígenas a trabajar para los colonizadores. Apareció de esta forma el concepto de encomienda: el indígena era “encomendado” al colono para que éste le enseñara a trabajar y le instruyera en la fe cristiana, pagándole un salario por su trabajo, Pero se realizaron grandes abusos y en 1542 se redactaron las Leyes Nuevas de Indias que abolieron las encomiendas, aunque en realidad siguieron existiendo hasta el siglo XVIII.

7.4. Impacto de América en España

Desde el inicio del descubrimiento se vieron las posibilidades que estos territorios presentaban para la explotación comercial. La conquista americana permitió un intercambio de productos agrarios que eran desconocidos hasta entonces en uno u otro lado del Atlántico. El maíz, la patata, el cacao, el tabaco o el cacahuete fueron las aportaciones más relevantes desde América. Aunque el oro y la plata fueron las mayores riquezas que se extrajeron de América. Los nuevos territorios supusieron una importante fuente de ingresos para Castilla, y especialmente para la Corona, que controlaba el tráfico comercial y se reservaba la quinta parte de todos los productos importados. Pero el elevado endeudamiento de la corona española para financiar la expansión, primero, y el mantenimiento, después, del Imperio hizo que gran parte de este tesoro se gastara con tanta rapidez como fue adquirido. Durante la primera mitad el siglo XVI se dio un importante crecimiento económico en la Península, en parte por la colonización de América: los colonos reclamaban todo tipo de productos, lo que hizo aumentar la producción y la actividad portuaria y comercial. Por otro lado, la llegada de metales preciosos procedentes de América hizo subir los precios, sobre todo en las ciudades del sur y en los puertos donde llegaban las flotas cargadas de oro y plata. Aunque en teoría no podía sacarse oro ni plata de los reinos peninsulares, esta prohibición no se cumplía, se traían metales preciosos de contrabando y se compraban productos europeos con estos metales. También la corona empezó a pagar los préstamos, (fundamentalmente para sostener las guerras europeas) que le hacían los banqueros europeos con la plata americana. Poco a poco se formó un circuito que hacía salir la plata de Castilla hacía Europa. El rápido aumento de la cantidad de metal en circulación, tanto en España como en Europa, ante una oferta de productos que crecía más lentamente, fomentó el alza sostenida de los precios dando lugar a un fenómeno conocido como la revolución de los precios. Desde el punto de vista demográfico se calcula que apenas unos 150 000 castellanos emigraron a América a lo largo del siglo. Aunque no eran muchos en su mayoría se trataba de hombres jóvenes lo que afecto tanto a la población peninsular como a la de América.

La España del siglo XVI:

8.1. El Imperio de Carlos V. Conflictos internos: Comunidades y Germanías.

Con Carlos I, nieto de los RRCC, la corona española quedó en manos de la dinastía de los Hasburgo, o de los Austrias. El rey llegó a España en 1517. El nombramiento de nobles extranjeros para los altos cargos, como el de Adriano de Utrecht como regente del reino, y su partida para ser coronado emperador en 1520 tras haber convocado cortes para obtener fondos para el viaje, provocaron la sublevación de las principales ciudades castellanas con Toledo a la cabeza. En estas el poder municipal fue sustituido por comunas, (de ahí el nombre de Comunidades) integradas por artesanos, comerciantes y miembros de la baja nobleza y el bajo clero. Entre sus reclamaciones destacan: el regreso de Carlos a España, la exclusión de extranjeros de cargos políticos, mayor protagonismo de las cortes, reducción de impuestos... El conflicto se radicalizo y se convirtió en rebelión anti-señorial, por lo que la nobleza, hasta entonces al margen, unió sus fuerzas a las del rey y los comuneros fueron derrotados en Villalar (1521) y sus líderes – Padilla, Bravo y Maldonado- ajusticiados.A pesar de su victoria Carlos se deshizo de la camarilla de flamencos y prestó más atención a los asuntos castellanos.  El movimiento de las Germanías (1519-1522) se inició en Valencia y se extendió a Murcia y Mallorca. Desde el principio tuvo un carácter social. El rey había confirmado a los artesanos el permiso para formar una milicia –Germanía- en caso de ataque de los piratas berberiscos. Tras reunirse en junta, proponen la reducción de los privilegios de los nobles, el conflicto se radicaliza hasta llegar a la rebelión cuando muchos nobles abandonan las ciudades ante la llegada de un brote de peste y las germanías se hicieron con el poder municipal. El Ejército imperial, con el apoyo de la nobleza acabó con la rebelión. Como en Castilla la alianza entre monarquía y nobleza se consolidó.

8.2. La monarquía hispánica de Felipe II. La unidad ibérica.

Felipe II solo recibió una parte de la herencia paterna pues Carlos, consciente de la dificultad de gobernar tan distintos territorios, tras retirarse a Yuste en 1556, dejó el titulo imperial y la corona de Austria a su hermano Fernando. A pesar de ello Felipe reunirá en su persona un imperio mayor que el de su padre, porque a los territorios de Castilla (incluidos los del Nuevo Mundo y el Pacifico), de Aragón con sus territorios italianos y los Países Bajos, añadió Portugal y su imperio ultramarino, herencia que recibió a través de su madre, Isabel de Portugal. En 1578 murió el rey de Portugal Sebastián I, Sin descendientes directos, el trono pasa a tu tío abuelo, el Cardenal Enrique que muere dos años después también sin descendientes. Siguiendo la línea sucesoria el heredero legítimo era Felipe II, lo que significa la unión dinástica de ambas coronas y por tanto la unidad ibérica. Parte importante de la nobleza y los grandes comerciantes portugueses pensaban que la unión podía traer importantes beneficios políticos y económicos. Las clases populares portuguesas, sin embargo, no veían con buenos ojos la anexión a España. Finalmente, Felipe II decidió la invasión de Portugal que encargó al Duque de Alba. Las tropas castellanas llegaron a Lisboa sin encontrar apenas resistencia. Las Cortes portuguesas proclaman rey a Felipe II en 1581. Tras la abdicación de su padre, asentó su Corte en Madrid, poniendo fin a la tradicional corte itinerante. Esto le alejo de sus posesiones europeas y fue dotando a su monarquía de un carácter más hispánico. Sus colaboradores más próximos eran castellanos en su mayoría, y su política internacional y sus matrimonios tuvieron más en cuenta los intereses de Castilla, que era la que financiaba la mayor parte de su política. La política exterior de Felipe II se inspiró en los mismos principios que la de su padre, defensa del catolicismo y lucha contra los turcos (Lepanto 1571). Pero surgieron nuevos problemas como la sublevación de los Países Bajos (1548-1668) y la rivalidad con Inglaterra que condujo a la derrota de la Armada invencible en 1588. El escaso éxito de esta política y su alto coste llevaron a Felipe II a la bancarrota en tres ocasiones Al finalizar su reinado España estaba arruinada y exhausta, y su imperio se encontraba al borde de la desintegración.

8.3. La España del siglo XVI: el modelo político de los Austrias. La unión de reinos

La monarquía hispánica del siglo XVI debía gobernar territorios con diferentes leyes, instituciones y tradiciones, mientras que seguían existiendo poderes paralelos al de la corona como el de la nobleza, la iglesia, las ciudades o las cortes. En ambas cuestiones los Austrias van a continuar la política de los RRCC, afirmando su autoridad mediante un progresivo control de estos poderes y adoptando un gobierno basado en sínodos (polisinodial) o Consejos. La nobleza será sustituida en las tareas de gobierno por hombres formados en las universidades, y en las acciones militares por ejércitos mercenarios. Ira poco a poco convirtiéndose en una nobleza cortesana. Al mismo tiempo la necesidad de ayuda militar del Papa permitirá un mayor control sobre la Iglesia. Las Cortes, dejarán de reunirse a medida que se dispone de otros recursos, como la plata de América o los créditos de los banqueros y los concejos de las ciudades estarán cada vez más controlados por los corregidores reales; En cuanto el sistema de gobierno está decir constituido por sínodos o consejos: EL Consejo de Estado, presidido por el rey se ocupa de asuntos de política exterior y cuestiones de estado. Los Consejos Territoriales de Castilla, Aragón, Italia, Indias, Portugal y Flandes. Los Consejos asesores: que tenían competencia en todos los reinos como el Consejo de Estado, Hacienda o Inquisición, Ordenes Militares y el de guerra separado por Felipe II del consejo de estado. En el ámbito territorial la diversidad era grande, aunque algunas instituciones eran similares en varios territorios: Los virreyes que suplían al monarca en algunos territorios y las Audiencias que funcionaban como tribunales de justicia. Pero según el concepto patrimonial de la monarquía vigente en el siglo XVI, cada uno de estos territorios tenía sus propias leyes, instituciones de gobierno, idioma, fronteras, etc.,

8.4. Economía y sociedad en la España del siglo XVI.

A lo largo del siglo XVI se dio en la península ibérica una etapa de crecimiento demográfico y económico. La población se incrementó, alcanzando los 8 millones de habitantes a finales de siglo. Se amplió el espacio de cereales y viñedo a costa de bosques aunque la ganadería siguió siendo la base de la economía castellana. Las actividades artesanales seguían siendo escasas. La demanda de productos aumento en parte debido a los colonos americanos, además, la conquista americana permitió el intercambio de productos agrarios. Aunque el oro y la plata fueron las mayores riquezas que se extrajeron de América. Los nuevos territorios supusieron una importante fuente de ingresos para Castilla, y especialmente para la Corona. Pero España desaprovechó la buena coyuntura económica y empezó a quedar relegada mientras que otros países como Francia, Inglaterra y Holanda iniciaban su despegue económico. Los gastos de las Guerras acabaron provocando la ruina de la Hacienda real, el endeudamiento y el aumento de la presión fiscal provocaron la ruina de los sectores productivos. El crecimiento económico se tradujo también en una peligrosa subida de precios. A mediados de siglo comenzaron a aparecer los primeros síntomas de crisis.
En cuanto a la sociedad, se mantuvo la sociedad estamental tripartita de la Edad media, (nobleza, clero y pueblo llano) destacando la diferenciación de un grupo de nobles: los Grandes de España, una élite instituida por Carlos I tras su coronación como emperador, su número aumento con el tiempo, gozaban de ciertos privilegios y desempeñaban altos cargos militares y diplomáticos. También se generalizó el requisito de la limpieza de sangre para acceder a determinados cargos o instituciones. Esto trajo consigo el rechazo de prácticas fundamentales para el desarrollo económico como el comercio que eran repudiadas como propias de judíos o conversos. Mientras en los países protestantes mejoraba la consideración del trabajo de artesanos y mercaderes en España eran estimadas incompatibles con el honor.

8.5. Cultura y mentalidades en la España del siglo XVI , la Inquisición:

En el siglo XVI España se movió entre el espíritu humanista del Renacimiento y la ortodoxia de la Contrarreforma. Paralelo al desarrollo artístico se produce un desarrollo de la cultura, pasándose de la escolástica bajomedieval al humanismo renacentista, en el que tuvo una gran influencia Erasmo de Rotterdam y que se desarrolla en las nuevas universidades como la de Alcalá de Henares, fundada por Cisneros, y la de Salamanca. Creciendo el número de alumnos universitarios. La política internacional de Carlos I y la expansión ultramarina estimuló la atención a los problemas de las relaciones internacionales, destacando el dominico Francisco de Vitoria como uno de los creadores del derecho internacional. Las conquistas también contribuyeron al desarrollo de la navegación, la geografía y las ciencias naturales. Pero el triunfo de la Reforma protestante en territorios europeos provocó un cambio de actitud mental, coincidiendo con el acceso al trono de Felipe II. La sociedad española se convirtió en la más rígida defensora de la ortodoxia católica. Teólogos españoles que asistieron al Concilio de Trento adquirieron gran protagonismo como Alfonso Salmerón o Melchor Cano. Se fundó la Compañía de Jesús que representaron el espíritu combativo frente a los protestantes y que desarrollara una activa labor misionera en América. La Inquisición se convirtió en un instrumento contundente contra el protestantismo. En 1553 la Inquisición publicó el primer Índice de libros prohibidos y cinco años más tarde se instauró la censura. Cualquier manifestación de heterodoxia podía llevar a la cárcel. En 1558 surgieron en Sevilla y Valladolid dos brotes de protestantismo en torno a grupos de intelectuales y nobles. Se detuvo a los sospechosos y los principales cabecillas fueron ejecutados. El mismo Felipe II acudió al auto de fe celebrado en Valladolid para manifestar su posición frente al protestantismo. A pesar de todo la Inquisición era una institución popular y apreciada por el conjunto de la sociedad.

La España del siglo XVII:

9.1. Los Austrias del siglo XVII. Gobierno de validos y conflictos internos.

Con  Felipe III se inició la práctica de la privanza o delegación de las cuestiones de gobierno en manos de un hombre de confianza: el privado o valido. El valido carecía de cargo oficial, pero en la práctica actuaba como un auténtico primer ministro. El valido de Felipe III fue el duque de Lerma, político mediocre y ambicioso que colocó en todos los cargos importantes a sus parientes y amigos; y convenció al rey de trasladar la capital a Valladolid, en 1600. Le sucedió en la privanza, su hijo el Duque de Uceda, que no fue capaz de solucionar los graves problemas de España.El hecho más destacado en política interior durante el reinado  de Felipe III fue la expulsión de los moriscos decretada en 1609. Muy diferente a los anteriores fue el Conde Duque de Olivares, valido de Felipe IV,  que tenía una gran inteligencia política y una sincera voluntad de reforma, aunque sus proyectos más importantes no se llegarán a realizar. Puso en marcha una serie de reformas para aumentar los recursos de la monarquía, además intentó implantar como sistema de organización política el modelo castellano en todos los territorios. La propuesta provoco el rechazo general produciéndose importantes enfrentamientos. Estos sucesos acentuaron la impopularidad del valido y en 1643 Felipe IV le apartó de la política, siendo sustituido por Don Luis de Haro,  pero su caída no fue suficiente para restablecer la paz social. Durante la primera parte del reinado de Carlos II ejerció la regencia su madre, Mariana de Austria, quien confió el gobierno a validos como el jesuita alemán Nithard o a Fernando de Valenzuela. Durante la mayoría de  edad de Carlos II primero gobernó Juan José de Austria, enemigo de la reina madre, y posteriormente el duque de Medinaceli y el conde de Oropesa, que llevaron a cabo una acertada política financiera de reducción de impuestos y contención del gasto público que acabará con la crisis del XVII y pondrá las bases de la recuperación del XVIII.

9.2. La crisis de 1640.

En el siglo XVII, debido a la política imperialista del siglo anterior,  España y sobre todo Castilla, sufre una profunda depresión económica y un notable descenso demográfico al que se suma el desprestigio de los monarcas que delegan su poder en manos de validos. El reinado de Felipe IV se desenvolvió en un escenario internacional de guerra  permanente (Guerra de los 30 años) que dejó arruinado al país y le llevo a un estado de revueltas internas. Para afrontar la situación el Conde Duque de Olivares puso en marcha una serie de reformas para aumentar los recursos de la monarquía como la Unión de Armas, un ejército común financiado por los diferentes reinos; además se intentó implantar como sistema de organización política el modelo castellano en todos los territorios. La propuesta provoco el rechazo general produciéndose importantes enfrentamientos. El 7 de junio de 1640 se produjo en Barcelona el denominado Corpus de Sangre, que empezó como un altercado entre segadores y funcionarios reales y que derivó en un motín general; el virrey, el conde de Santa Coloma, fue asesinado, y los funcionarios reales perseguidos: Se envió un ejército de 30 000 hombre. Los catalanes pidieron ayuda a Francia y en enero de 1641  Cataluña se convirtió en república bajo la protección de Francia. La crisis económica, unida a un nuevo brote de peste y a la opresión francesa provoco el agotamiento de los catalanes que se rindieron en 1652, con la condición que se respetaran sus antiguos fueros. Paralelamente a la sublevación catalana se produjeron conatos de rebelión en  otros lugares; En 1641 se produjo en Andalucía una conspiración dirigida por el Duque de Medina Sidonia, que fue aplastada; Las Cortes portuguesas, aprovechando la rebelión catalana, proclamaron rey al Duque de Braganza con el nombre de Juan IV. Todos los intentos de España por recuperar el dominio de Portugal fracasaron. (Derrota de Villaviciosa en 1665)La nueva monarquía portuguesa se consolidó con la ayuda de Francia e Inglaterra y España tuvo que reconocer, finalmente, su independencia en 1668 en el reinado de Carlos II. Estos sucesos acentuaron la impopularidad del valido y en 1643 Felipe IV le apartó de la política, pero su caída no fue suficiente para restablecer la paz social.

9.3. La España del siglo XVII: el ocaso del imperio español en Europa.

En el reinado de Felipe III se interrumpió la tendencia belicista del siglo anterior. La muerte de Isabel I de Inglaterra posibilitó la paz con este país y la ruina financiera de la corona obligó a firmar con Holanda la tregua de los Doce años (1609-1621). Pero desde 1618 un conflicto entre el emperador Fernando II y los príncipes protestantes alemanes derivó en un estado de Guerra general europeo: “La guerra de los Treinta años” con dos grandes bandos: Los  Habsburgo, austriacos y españoles, que pretendían mantener su hegemonía en Europa. Y las potencias rivales, lideradas por Francia. A partir de 1621, año que finalizó la Tregua de los Doce años se renovaron las hostilidades entre España y Holanda. En 1648 acabó la guerra de los Treinta años, con la paz de Westfalia, España reconoció la independencia de las provincias Unidas (Holanda), continuando en solitario la guerra contra Francia hasta 1659, cuando por la Paz de los Pirineos cedió a Francia el Rosellón, la Cerdaña, la región del Artois y algunas plazas flamencas. España perdió así su hegemonía en Europa. Durante el reinado de Carlos II se reconoció la independencia de Portugal, 1668. Por otro lado, España fue víctima de la política agresiva y expansionista de Luis XIV. En la Paz de Aquisgrán (1668) España cedió a Francia Lille y otras plazas fronterizas. Por la paz de Nimega (1678) España entregó a  Francia el Franco Condado y otras plazas flamencas. Mientras Francia emergía como la indiscutible potencia europea, España quedaba relegada a un segundo plano en el escenario internacional. . Al final del reinado de Carlos II, España se ve envuelta nuevamente en las disputas de las grandes potencias que pelean por obtener la sucesión española  (Guerra de Sucesión 1702-13).

9.4. La España del siglo XVII: evolución económica y social.

El siglo XVII fue una etapa de depresión económica en casi toda Europa. En España el esfuerzo bélico realizado durante el siglo anterior y las guerras que se dieron durante el siglo XVII llevaron a la hacienda real a una situación de endeudamiento constante, agravado por la disminución del volumen de metales preciosos procedentes de América. Esto llevo a la corona a buscar nuevas fuentes de ingresos como la creación de nuevos impuestos, la venta de cargos públicos o la venta de privilegios nobiliarios. Además la crisis económica se agravó por el descenso demográfico causado por  el aumento de la mortalidad  debido la propagación de  epidemias,  las guerras constantes y las dificultades económicas que provocaron la escasez de matrimonios, el incremento de la emigración y el aumento del número de clérigos. Esta situación se vio acentuada por la expulsión de los moriscos, (1609), sobre todo en  Valencia y Aragón.La recesión económica se manifestó en la caída de la producción agraria, la disminución de la ganadería y de la industria textil castellana. La crisis afectó a todas las capas sociales. La nobleza, que aumento a consecuencia de de la ventas de títulos, vio disminuir sus rentas y tuvo que endeudarse para mantener su nivel de vida. El número de religiosos creció, no por el aumento de vocaciones sino por la necesidad buscarse un medio de vida y el campesinado fue el sector más afectado, sobre todo en Castilla, muchos campesinos se vieron obligados a vender sus tierras y a emigrar. La escasa burguesía abandonaba sus negocios e invertía en tierras, señoríos y rentas fijas, incluso compraba títulos nobiliarios. Pero hacía 1680 la crisis se puede dar por finalizada, se registró un aumento de la natalidad, mayor en el litoral que en el interior, y una lenta aunque constante recuperación de la de la producción y el comercio en parte consecuencia de medidas como la devaluación de la moneda. Esto condujo a una expansión demográfica y económica en la centuria siguiente.

9.5. La España del siglo XVII: esplendor cultural. El Siglo de Oro. 

La expresión cultural del siglo XVII está representada por la cultura barroca, ya que sus manifestaciones reflejan la visión del mundo propia de una época conflictiva, en un escenario de crisis general que contrastaba con el optimismo renacentista. Como en toda época de crisis existía el riesgo de que el descontento social desembocara en rebeliones y protestas, por lo que los poderosos, monarquía, Iglesia y nobleza, se sirvieron de de la cultura barroca como instrumento de dominación ideológica, sobre todo a través del arte y el teatro, principales medios de comunicación de la época. Esta cultura se va a caracterizar por ser propagandística, ya que exaltará los valores de quienes controlan el poder y conservadora pues tiende a mantener el orden social establecido. Está dirigida a las masas, salvo algunas manifestaciones literarias, ya que pretende captar la voluntad del pueblo, que al tener escasa cultura tiene un contenido aparatoso y emocional buscando impactar y conmover. Aunque hay que destacar que en España se superó en la producción literaria y artística, el alto nivel alcanzado en la centuria anterior lo que ha justificado la denominación de Siglo de Oro a  la mayor parte de este periodo. En el arte, la religión tuvo una gran difusión a través de la imaginería a nivel popular. Los grandes pintores de la época también produjeron obras de carácter religioso, pero igual que en otras partes de Europa las alternaron con otras de carácter secular. Como hicieron Ribera, Zurbarán, Murillo y Diego De Velázquez, pintor de Felipe IV. En literatura destacan autores como Miguel de Cervantes, Góngora, Quevedo, Lope de Vega o Calderón de la Barca.  En general en la literatura barroca fue frecuente el tema del desengaño, de la caducidad de la vida y de la vanidad de las ilusiones terrenas.

La España del siglo XVIII

10.1 La Guerra de Sucesión y el sistema de Utrecht:

A la muerte sin hijos de Carlos II de España se produce un doble conflicto por su sucesión: uno internacional para evitar el aumento de la hegemonía francesa que enfrenta a ésta con Gran Bretaña, Austria y Holanda y otro nacional en el que al pretendiente francés le apoyan Castilla, País Vasco y Navarra mientras que los reinos de la Corona de Aragón apoyan al pretendiente austriaco. Tras renunciar el futuro Felipe V a la corona francesa, producirse derrotas del bando austriaco en España y la retirada de dicho pretendiente al convertirse en emperador además de derrotas del bando francés en Europa se firma el Tratado de Utrecht (1713-15): Flandes, Nápoles y Milanesado pasan a Austria y Gibraltar y Menorca a Gran Bretaña, que obtiene además concesiones en el comercio con América (Navío de permiso y Asiento de negros). En España los Decretos de Nueva Planta uniformizan legalmente casi todo el país.

10.2 Cambio dinástico, los primeros Borbones:

Felipe V obtuvo el reconocimiento inmediato de los habitantes de España al llegar en 1701.
Recibido con fervor en Madrid, jurará el acatamiento de los fueros de Aragón y de Cataluña. El
inicio de la guerra civil en 1705 y el triunfo filipino en 1715 transformará el modelo tradicional de relaciones entre el rey y el reino. La monarquía afianza el absolutismo y reforma el sistema sucesorio (Ley Sálica). Felipe V abdicará para optar al trono de Francia, recuperando la Corona tras la muerte de su hijo Luis I (1724). En 1746, Fernando VI heredará el trono de su padre, abriendo un periodo de paz y prosperidad. Durante su reinado se realizará el Catastro de Ensenada (ministro del rey) que realizado en 1750 pretendía ofrecer un cuadro completo de la riqueza de Castilla.
10.3 Reformas de la organización en el Estado; la monarquía centralista:
Imitando el centralismo francés, los Borbones aprovechan el apoyo de Aragón, Valencia,
Cataluña y Baleares al pretendiente austriaco para unificar leyes y acabar con Cortes y organismos forales imponiendo la legislación y las instituciones castellanas, estableciendo en estos territorios. Audiencias y capitanes generales. Posteriormente, Cataluña recuperó parte de su derecho particular (Derecho civil). Por su apoyo a Felipe V el País Vasco y Navarra conservan sus privilegios forales.. Junto al centralismo, la eficacia: se vacía de contenido político a los Consejos sustituidos por las Secretarías de Estado y de Despacho, personas trabajando directamente con el rey intermediando, a menudo, con los Consejos restantes. Hay, inicialmente 7 secretarías que comparten poder con el
Consejo de Castilla, aún tribunal supremo y encargado máximo de la política interior. En esta tarea es ayudado por las intendencias (provincias) encargadas de la justicia o del reclutamiento a escala menor.
10.4 El despotismo ilustrado, Carlos III:
El reinado de Carlos III supone la adopción del modelo del Despotismo Ilustrado, lo que supone la adopción de cambios importantes hechos desde arriba sin contar con la población. Se apoyó en la nobleza ilustrada como Aranda, Campomanes o Esquilache contra el que se dirigió un motín (1766) relacionando con medidas contra las clases pudientes como la prohibición de aumentar bienes de manos muertas, el proyecto de contribución única y universal y otras más impopulares como el reglamento de capas y sombreros. Un año después del Motín expulsaría a los jesuitas acusándolos de haber instigado el movimiento y por su oposición al regalismo real. Destaca la repoblación de Sierra Morena con 2.500 familias extranjeras -católicos austriacos y alemanes- a las que se entregan tierras y aperos a cambio de una permanencia continuada, su apoyo a las Sociedades de Amigos del País difusoras de la Ilustración o el urbanismo madrileño: calles empedradas, farolas de aceite, paseos monumentales.

10.5 Evolución de la política exterior de Europa:

Tras la Paz de Utrecht Felipe V, influido por su esposa italiana Isabel de Farnesio, intenta recuperar las antiguas posesiones españolas en Italia. Algo que no lograría hasta que la firma del Primer (1733) y el Segundo (1743) Pacto de Familia nos lleve a varias guerras en las que, entre otros, el adversario será Austria a costa de la cual se obtendrá el Reino de Nápoles y Sicilia, primero, y el Ducado de Parma, después, como territorios vinculados a la dinastía Borbón, si bien no integrados en la Corona española. El reinado de Fernando VI supone una época de paz, firmándose tratados con Portugal o Inglaterra y volcado en la reestructuración, mejora y reforma de la flota. Carlos III vuelve a los Pactos de Familia con Francia (Tercer Pacto de Familia, 1761) con lo que se interviene en guerras coloniales contra Inglaterra en América. Se logrará así la Luisiana, primero, y Florida y Menorca después cuando se apoye a los rebeldes, no sin cierta mala conciencia por el precedente, en la Guerra de la Independencia Americana (1776-1783).

10.6 La política borbónica en América:

Dos aspectos destacan en la acción de los Borbones en América: el administrativo y el económico. Entre las reformas administrativas encontramos: la pérdida de atribuciones del Consejo de Indias, la disolución de la Casa de Contratación -tras un traslado previo de la misma de Sevilla a Cádiz (1717)-, la división del virreinato del Perín, creándose los virreinatos de Nueva Granada y Río de la Plata al Norte y Sur del Perú. Se forma, además, un ejército estable en puntos estratégicos y aparecen las intendencias para asuntos fiscales, judiciales o de reclutamiento de tropas. Se fomenta el comercio América-metrópoli: creación inicial de compañías monopolísticas al estilo inglés, Compañía Guipuzcoana de Caracas; sistema de “registros” por el que los particulares pueden comerciar con buques permitidos; autorización del libre comercio con la desaparición del monopolio gaditano. Se envían gran cantidad de mercancías extranjeras lo que no impide un importante contrabando.

10.7 La Ilustración en España:

El pensamiento ilustrado llega con retraso a España. Los reinados de Felipe V y Fernando VI conocen precursores como Mayans o Feijóo luchando contra las leyendas en la Historia o las supersticiones y los falsos milagros; también se crean las principales Reales Academias. Triunfa el movimiento con Carlos III y su aportación al urbanismo madrileño, sus medidas agrícolas (colonización de Sierra Morena), la liberalización del comercio americano o las expediciones arqueológicas en Pompeya. De especial importancia son las Sociedades de Amigos del País extendidas por España para defender y premiar las nuevas ideas científicas, culturales, pedagógicas y económicas. Le apoyan en la tarea periódicos no literarios destinados a nobles, y burgueses de buena posición, los verdaderos protagonistas de un movimiento elitista.

2 comentarios: